Detenidas siete personas en Fuenlabrada y Madrid por explotación laboral de ciudadanos extranjeros en call centers.
La trama establecía un sistema de castigos humillantes a los trabajadores como lanzarles tartas a la cara en presencia de sus compañeros.
Además los empleados carecían de jornadas legales, descansos obligatorios, vacaciones, retribuciones justas o seguros médicos.
Tenían que cumplir unos objetivos diarios: confundir a través de llamadas a los clientes para que contrataran determinados servicios o productos.
La investigación, en la que ha participado la Inspección de Trabajo y la Seguridad Social de Madrid, ha permitido identificar 15 centros donde los empleados estaban sometidos a una total dominancia de sus encargados.
Los empresarios intentaron dificultar la labor policial mediante cambios constantes de ubicación.