Diversas plataformas del ámbito educativo han mostrado su rechazo al plan piloto del Govern catalán que contempla el despliegue de agentes de los Mossos d’Esquadra de paisano en algunos institutos y colegios.
Los colectivos críticos consideran que esta medida puede generar inquietud en la comunidad educativa y cuestionan la idoneidad de introducir presencia policial en el entorno escolar, apostando por alternativas centradas en la mediación y la prevención.
Por su parte, el Ejecutivo autonómico, encabezado por Salvador Illa, ha respondido a las críticas asegurando que se trata de un plan voluntario, al que los centros pueden adherirse libremente, y que además estará sujeto a evaluación para analizar su eficacia.
El objetivo de la iniciativa es mejorar la convivencia y reforzar la seguridad en los centros educativos, aunque el debate sigue abierto entre quienes defienden la medida y quienes consideran que puede tener efectos contraproducentes.
La polémica refleja la dificultad de encontrar un equilibrio entre seguridad y entorno educativo, en un contexto en el que crece la preocupación por la convivencia en las aulas.