Cataluña ha puesto en marcha un plan piloto que introduce la figura de un agente de los Mossos d'Esquadra en centros educativos con el objetivo de mejorar la convivencia escolar y reforzar el bienestar de alumnos y docentes.
El proyecto, impulsado por la Generalitat, se desarrollará en zonas educativas de L'Hospitalet de Llobregat, Vic, Alta Ribargorça-Val d'Aran y Tàrrega, así como en dos centros concretos de El Prat de Llobregat y Sabadell, según han confirmado fuentes del departamento de Educación.
Este nuevo modelo busca establecer una colaboración directa entre los centros y los cuerpos de seguridad, con funciones centradas en la prevención, el acompañamiento y la intervención en casos necesarios para garantizar un entorno escolar seguro.
Desde la Conselleria de Educación señalan que la iniciativa responde al "incremento de la complejidad en torno a los centros educativos y la necesidad de reforzar el bienestar del alumnado y de toda la comunidad educativa, una demanda fuertemente reclamada desde el mundo docente".
Además, destacan que este tipo de programas no es algo aislado. Según datos de la OCDE, uno de cada dos países desarrollados cuenta con modelos similares de cooperación entre escuelas y fuerzas de seguridad con un enfoque preventivo y comunitario.
En España, al menos nueve comunidades autónomas, entre ellas Madrid, Andalucía, Galicia, Navarra o Baleares, ya han implementado proyectos de características similares en sus sistemas educativos.