El descenso de la natalidad en España ya empieza a reflejarse en las aulas. Un estudio sobre el impacto de la demografía en el sistema educativo prevé que el país perderá más de 600.000 alumnos en las etapas preuniversitarias entre 2025 y 2035, lo que supondrá un cambio estructural en el modelo educativo.
El informe, elaborado por la Fundación Ramón Areces y la Fundación Europea Sociedad y Educación, señala que esta caída está directamente relacionada con el desplome de los nacimientos, que en 2024 marcaron su cifra más baja en más de un siglo, con apenas 318.000 nacimientos y una tasa de fecundidad de 1,1 hijos por mujer.
Las etapas más afectadas serán la Educación Primaria y la Educación Secundaria Obligatoria (ESO).
La primera perderá cerca de 400.000 estudiantes, mientras que la segunda registrará un descenso de unos 376.000 alumnos, especialmente acusado a partir de 2030. El Bachillerato tampoco escapa a esta tendencia, con una reducción prevista de más de 150.000 estudiantes.
Este escenario dibuja un sistema educativo con menor presión demográfica y aulas progresivamente más vacías, lo que obligará a replantear la planificación de recursos, infraestructuras y personal docente en los próximos años.
Sin embargo, no todos los niveles educativos siguen la misma evolución. Mientras cae el número de alumnos en las etapas obligatorias, aumentan las matriculaciones en estudios de máster, que podrían crecer en torno a 250.000 estudiantes en la próxima década.
Además, también se incrementa la escolarización en la etapa de 0 a 2 años, con una demanda creciente de plazas en educación infantil temprana.
Este doble fenómeno refleja un cambio en las prioridades educativas y sociales: menos niños en edad escolar, pero mayor apuesta por la formación especializada y la educación en las primeras etapas de la vida.