Hasta siete huevos a la semana, solo una o dos raciones de carne roja y pescado entre dos y cuatro veces. Son algunas de las claves de la nueva guía alimentaria que busca mejorar la salud de la población y, al mismo tiempo, reducir el impacto ambiental de lo que comemos.
Las recomendaciones, basadas en la evidencia científica más reciente, insisten en limitar el consumo de carne roja a un máximo de una vez por semana, priorizando en su lugar carnes blancas y proteínas de origen vegetal.
En cuanto al huevo, se considera un alimento completo y versátil, cuyo consumo puede alcanzar hasta siete unidades semanales en población general sin riesgo para la salud.
El pescado gana protagonismo dentro de este modelo, con una frecuencia recomendada de entre dos y cuatro raciones semanales, como alternativa más saludable y sostenible frente a otras fuentes de proteína.
Más allá de las cifras, la guía pone el foco en un cambio de hábitos: priorizar alimentos frescos, de temporada y de origen vegetal, reducir los ultraprocesados y apostar por una dieta variada y equilibrada.
El objetivo es doble: mejorar la salud pública y avanzar hacia un sistema alimentario más respetuoso con el planeta.