La obesidad se ha convertido en una crisis global de salud pública, con más de 1.000 millones de personas viviendo con esta enfermedad en todo el mundo, según datos recopilados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y estudios internacionales recientes.
Esto equivale a una de cada ocho personas adultas en el planeta que supera los umbrales de peso considerados saludables.
La OMS considera a la obesidad una enfermedad crónica, compleja y multifactorial, resultado de la interacción entre genética, entorno, comportamiento alimentario, acceso a alimentos saludables y estilos de vida modernos que favorecen menor actividad física y dietas poco equilibradas.
En España, según los datos más recientes del Informe sobre la obesidad y el sobrepeso en la población adulta, casi el 19% de los adultos padecen obesidad, con porcentajes incluso mayores cuando se suman quienes tienen exceso de peso y obesidad conjunta.
Los expertos coinciden en que esta cifra podría estar infradiagnosticada, ya que estudios basados en autodeclaraciones de altura y peso —los más utilizados para estimar estas prevalencias— tienden a subestimar realmente cuántas personas tienen obesidad.
Además, más de la mitad de la población adulta en España presenta peso por encima de lo considerado saludable (sobrepeso u obesidad), una condición que eleva el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y otros trastornos crónicos.
Los especialistas insisten en que abordar esta enfermedad requiere políticas públicas, educación nutricional, acceso a dietas saludables y programas de actividad física, así como un enfoque clínico que reconozca la obesidad como una patología médica real y no simplemente estética.