El atraco a una sucursal del BBVA en la calle Campezo de San Blas se quedó en un gran susto para los empleados y en la frustración de los asaltantes que se marcharon de vacío.
Los hechos señalan a dos hombres que entraron en este banco vestidos con ropa de una conocida empresa de reparto. Uno de ellos, disfrazado de mujer, con peluca y uñas postizas, sacó una pistola y amenazó a una de las empleadas.
La trabajadora le explicó nerviosa que la caja no podía abrirse al instante. Ante el retraso, los asaltantes abandonaron el banco sin botín. Se subieron a un coche que conducía un tercer hombre que les estaba esperando. Afortunadamente no hubo que lamentar heridos.