La subida mensual unida al fin de la rebaja del IVA y del Impuesto Especial a la Electricidad provocará que el usuario medio con la tarifa semirregulada (PVPC) pague casi 15 euros más por la factura de la luz de mayo, según un estudio efectuado por Facua-Consumidores en Acción.
Según el análisis de la asociación de consumidores, el recibo del último mes alcanza los 75,63 euros, lo que supone un 24 % de subida respecto a los 60,99 euros de abril.
A la subida de 4,30 euros antes de impuestos por el encarecimiento del precio de la energía se le añadirá el incremento del IVA, que vuelve al 21 % desde el 10 %, y el Impuesto Especial de la Electricidad, que se sitúa en el 5,11 % desde el 0,5 % que estuvo vigente desde el pasado 21 de marzo, cuando entró en vigor el Plan Integral de Respuesta a la Crisis en Oriente Medio.
De haberse mantenido la rebaja de impuestos, el recibo de la luz de mayo del usuario medio se habría situado en los 65,73 euros, un 7,8 % más que el mes anterior y 4,74 euros de subida.
En cuanto a la evolución interanual, el recibo ha subido un 8,5 % respecto a los 69,71 euros de mayo de 2025. En los últimos años, la factura del usuario medio —un cliente con una potencia contratada de 4,4 kilovatios (kW) y un consumo de 366 kilovatios hora (kWh) mensuales— del mes de mayo ha sido de 75,63 euros en 2026; 69,71 euros en 2025; 60,76 euros en 2024; 65,50 euros en 2023; y 120,68 euros en 2022.
Además, el precio medio del kWh de energía consumida ha estado en 21,82 céntimos en horario punta, 14 céntimos en el llano y 14,96 céntimos en el valle, de modo que el precio de la energía ha aumentado respecto a mayo de 2025 un 1,7 % en punta y un 4,9 % en llano y un 19,7 % en valle.
La potencia, por su parte, ha vuelto a los 3,30 euros que mantenía desde enero (suma de los cargos y peajes en horario punta y valle más el margen de comercialización e impuestos) desde los 2,87 euros que han estado vigentes durante el periodo de aplicación de las rebajas del Gobierno.
Facua pide al Gobierno central un cambio regulatorio para convertir en estable y permanente un tipo de IVA reducido para la luz, ya que se trata de una de las reivindicaciones históricas de la asociación, que considera injusto para los usuarios domésticos que se les repercuta el IVA más elevado a un suministro esencial y básico como es el de la electricidad.