Seis años después de que se declarara la pandemia de COVID-19 y se decretara el estado de alarma en España, las consecuencias del virus siguen presentes para millones de personas.
Se estima que más de dos millones de españoles continúan padeciendo covid persistente, una enfermedad que provoca síntomas prolongados incluso cuando la infección ya ha desaparecido.
El covid persistente —también conocido como 'long covid'— se caracteriza por la aparición o permanencia de síntomas durante meses o incluso años tras superar la fase aguda de la enfermedad.
Entre los más habituales se encuentran la fatiga extrema, la dificultad para respirar, los dolores musculares, los problemas cognitivos o la conocida como niebla mental, que afecta a la concentración y la memoria.
Los expertos señalan que se trata de una afección compleja y todavía poco comprendida. Puede afectar a múltiples órganos del cuerpo y presentar síntomas muy variados, lo que dificulta su diagnóstico y tratamiento.
Además, en muchos casos se diagnostica por descarte, cuando los síntomas persisten más de tres meses después de haber pasado la infección.
El impacto también se deja sentir en el ámbito laboral y social. Muchos pacientes denuncian dificultades para obtener un diagnóstico claro o el reconocimiento de su enfermedad, lo que complica el acceso a tratamientos o a bajas laborales.
Asociaciones de afectados y profesionales sanitarios reclaman más investigación y una mejor atención médica para quienes continúan viviendo con las secuelas de la pandemia.