Miquel Silvestre llega a Semey, en el norte de Kazajistán, ciudad prohibida durante los años de la Unión Soviética porque en ella se fabricaban las bombas atómicas.
Miquel aprovecha para hacer algunas compras y reparaciones en La Gorda antes de entrar en Rusia y llegar a Barnaul, la ciudad donde se fabricaban las armas del Ejercito Rojo durante la Segunda Guerra Mundial.