Un tercio de los mayores de 45 años busca su primer empleo: causas y claves de una realidad creciente
Redacción
El acceso al mercado laboral en edades avanzadas se está convirtiendo en un desafío cada vez más visible. Según un estudio del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), cerca de un tercio de las personas mayores de 45 años inscritas como demandantes de empleo estaría buscando su primera oportunidad laboral, un dato que, aunque sorprendente por su magnitud, tiene múltiples explicaciones.
Expertos en inserción laboral coinciden en que esta situación no responde a un único factor, sino a una combinación de circunstancias sociales, económicas y culturales. Desde Cruz Roja, Irene Lorenzo explica que, aunque en su experiencia diaria no perciben un porcentaje tan elevado, sí es habitual encontrar perfiles que no han cotizado previamente. “No significa que no hayan trabajado, sino que muchas veces lo han hecho en la economía sumergida o fuera de España”, señala.
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Uno de los factores más determinantes es el papel de los cuidados. Tanto Lorenzo como otros profesionales destacan que muchas mujeres han dedicado décadas al cuidado de hijos o familiares, una labor que no se refleja en el historial laboral. Esto provoca que, al intentar incorporarse al mercado de trabajo años después, aparezcan como personas sin experiencia.
En esta línea, Laura —especialista en programas de empleo para mayores de 45 años— añade que también influyen situaciones como la discapacidad o cambios vitales bruscos, como separaciones o casos de violencia de género, que obligan a muchas mujeres a buscar trabajo por primera vez a edades avanzadas.
Cambios económicos y nuevos perfiles
Desde Inserta Empleo, Daniel Herrera apunta a otro factor clave: el cambio en las condiciones económicas. “Antes una familia podía sostenerse con un solo sueldo, pero ahora se necesitan dos”, explica.
Esto está impulsando a personas que no participaban en el mercado laboral —incluidas personas con discapacidad— a incorporarse a él en edades más tardías.
El impacto del contexto cultural
El fenómeno también presenta diferencias territoriales. Según Gema Garrido, directora de la Fundación Quiero Trabajo, en comunidades como Andalucía el peso de la economía sumergida y ciertos factores culturales pueden influir en que más personas regularicen su situación laboral a partir de los 45 años.
“Muchas mujeres, tras años dedicadas al hogar o tras un divorcio, se ven obligadas a buscar empleo. En algunos casos, puede ser su primera experiencia formal”, explica Garrido. No obstante, matiza que el porcentaje del estudio podría no reflejar exactamente la realidad de quienes buscan activamente trabajo.
Barreras para acceder al empleo
Uno de los principales obstáculos es la falta de experiencia reciente o directamente la ausencia de historial laboral. Esto dificulta incluso el acceso a entrevistas. “Si en un currículum aparece que nunca has trabajado, compites en desventaja frente a alguien con experiencia, aunque sea mínima”, señala Garrido.
Además, el proceso de búsqueda puede resultar abrumador para quienes llevan décadas fuera del mercado laboral. Desde la elaboración de un currículum hasta enfrentarse a entrevistas con reclutadores más jóvenes, todo supone un reto añadido.
El papel del acompañamiento
Ante esta situación, las entidades sociales subrayan la importancia del acompañamiento y el refuerzo de la autoestima. “Muchas personas llegan preguntándose si aún sirven para algo”, relata Herrera. “El empoderamiento es clave para que puedan reconocer sus habilidades y volver a activarse”.
En este sentido, organizaciones como la Fundación Quiero Trabajo trabajan en red con administraciones y otras entidades para facilitar la inserción laboral, especialmente de mujeres, ofreciendo formación, orientación e incluso apoyo material para afrontar procesos de selección.
Nunca es tarde para empezar
Los expertos coinciden en un mensaje: nunca es tarde para incorporarse al mercado laboral. “La experiencia vital también aporta competencias valiosas”, destaca Irene Lorenzo, quien anima a estas personas a confiar en sus capacidades y apoyarse en recursos disponibles.
Un ejemplo de las dificultades actuales es el caso de Eva Calvo, profesional con más de 20 años de experiencia en marketing y comunicación, que lleva meses buscando empleo sin haber conseguido aún una entrevista. Su testimonio refleja que el reto no solo afecta a quienes buscan su primer trabajo, sino también a perfiles senior con amplia trayectoria.
Un reto estructural
La inserción laboral de mayores de 45 años, especialmente sin experiencia previa reconocida, pone de manifiesto desigualdades estructurales aún presentes en la sociedad, como la brecha de género o la precariedad laboral.
Frente a ello, el trabajo conjunto entre administraciones, empresas y entidades sociales se perfila como clave para facilitar oportunidades reales a un colectivo que, pese a las dificultades, sigue teniendo mucho que aportar.
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