Los vecinos de la calle San Clemente, en Carabanchel, llevan meses alertando de una situación que se ha vuelto insostenible. Llevan año y medio denunciando una plaga de ratas que, lejos de remitir, cada vez va a peor.
El foco de la infestación está claro: un solar abandonado junto a unos contenedores, convertido en puerta de entrada y salida de roedores de gran tamaño.
El problema se extiende más allá de la vía pública. Según denuncian los residentes, las ratas entran en los bajos de los edificios, las alcantarillas, los comercios e incluso en el interior de los coches aparcados.
Las causas, explican, son múltiples: enseres abandonados que nadie retira, el olor persistente de los contenedores y la acumulación de basura en la zona.
"Este problema lo llevamos acarreando mucho tiempo, pero sobre todo a principios de este año muchísimo más", relata una vecina de la zona. Añade que, por la noche, al salir, los roedores les cruzan el paso. "Yo tengo fobia a tirar la basura porque estás tirando la basura y te salen… no te puedo decir las que pueden salir".
"Con el socavón que hay ahí, las ves cruzar de la calle de un lado a otro y es que te toca saltarlas. Eso lo he vivido yo personalmente", añade la vecina, incidiendo en lo visual y peligroso de la situación.
Con la llegada del verano y las altas temperaturas, los vecinos temen que la proliferación de ratas se acelere aún más. Por eso lanzan una petición clara: que alguien actúe.
Mientras tanto, aseguran que la plaga les está haciendo la vida imposible y reclaman medidas urgentes para limpiar el solar, reforzar el control de plagas y garantizar condiciones sanitarias mínimas en el barrio.