Moraleja de Enmedio ha despertado su último día de fiestas al ritmo de la charanga. Desde primera hora, músicos, peñas y vecinos han recorrido las calles para anunciar una de las citas más esperadas: el último encierro de las celebraciones.
A las 11.00 horas, el chupinazo daba comienzo al festejo, seguido desde las calles y también desde los balcones. Entre los espectadores, una vecina de 96 años que, según contaba su familia, no se pierde ningún año las fiestas del municipio.
Tras los toros ha llegado el momento de recuperar fuerzas. Una gran caldereta popular, elaborada con 200 kilos de carne de toro y decenas de kilos de verduras, ha permitido preparar más de 1.000 raciones para vecinos y visitantes.