Las altas temperaturas del verano madrileño no solo afectan a las personas. La fauna también sufre las consecuencias del calor, y en el Centro de Recuperación de Animales Silvestres GREFA trabajan cada día para atender a los animales que llegan heridos, huérfanos o con dificultades para sobrevivir.
Entre sus instalaciones, Elena se encarga de alimentar a algunos de los ejemplares más pequeños, como varios gorriones recién nacidos que han llegado al centro tras quedarse sin sus progenitores.
"Estos son uno de los huérfanos que tenemos en Grefa. Al final, la labor del centro hace que mucha gente nos traiga animales porque se los encuentran, se caen del nido…", explica. Una situación que se intensifica durante los meses de verano: "En Grefa entran al año 7.000 animales y en verano es cuando mayor cantidad de animales nos entran".
Las aves son las principales protagonistas de estos rescates. "Lo que más entra en cualquier centro de recuperación de España son aves porque al final para el humano es más fácil determinar que les pasa algo: no vuelan, tienen algún problema… y es mucho más fácil cogerlas", señala Elena.
Sin embargo, el centro también atiende a mamíferos, como los murciélagos, una especie que todavía arrastra prejuicios pese a su importante función en el ecosistema. "Tienen mucho estigma social, pero la verdad es que son unos grandes ayudadores porque comen una cantidad de mosquitos todos los días", destaca.
En esta labor resulta fundamental el trabajo de los voluntarios, que dedican su tiempo al cuidado y recuperación de los animales. Mario es uno de ellos y actualmente se ocupa de alimentar a un vencejo.
"No es especialmente difícil y lo vamos haciendo. Es una labor muy chula, muy bonita, y además aprendemos mucho. Lo que tenemos que intentar es que salgan el máximo número adelante", cuenta.
Laura, otra de las voluntarias, también participa en la recuperación de distintas especies, en su caso dando de comer grillos a los abejarucos. "Las aves me parecen animales fascinantes y quería aprender sobre ellos. Al final venimos aquí a ayudarles, a que salgan adelante, a conseguir que sean liberados y que vivan en libertad", explica.
Con la llegada del calor aumentan los avisos y rescates, pero la labor de Grefa continúa durante todo el año con un objetivo común: recuperar a los animales para que puedan regresar de nuevo a su hábitat natural. Una tarea imprescindible para proteger la biodiversidad de la Comunidad de Madrid.