Reme, vecina de San Sebastián de los Reyes, asegura estar viviendo una auténtica pesadilla con la inquilina a la que alquiló su vivienda hace un año. Lo que comenzó como un contrato de alquiler para una mujer joven con un hijo pequeño ha terminado convirtiéndose en un problema de impagos, conflictos vecinales y presuntas actividades relacionadas con la venta de droga.
Según relata la propietaria, los problemas comenzaron prácticamente desde el primer día. "La alquilé hace un año y desde la primera semana ha habido problemas", explica. Los vecinos empezaron a quejarse de ruidos, golpes y un constante trasiego de personas que, según dicen, no pertenecían al edificio.
La situación se agravó hace dos meses, cuando la inquilina dejó de pagar el alquiler. Desde entonces, Reme asegura que la mujer se ha convertido en una inquiokupa, ya que continúa viviendo en la vivienda sin abonar la renta ni los suministros. "Es un piso de 50 metros cuadrados y la última factura de luz ha sido de 190 euros, que la estoy pagando yo", lamenta.
Pero la propietaria sostiene que el problema va más allá de los impagos. Según denuncia, la vivienda se habría convertido en un punto de consumo y venta de droga. "Mi casa se ha convertido en una casa de drogadicción. Ella consume y vende", afirma.
Reme asegura que incluso hubo testigos de una supuesta transacción reciente. "El sábado vieron cómo bajó de mi casa hasta un coche y entregó varias papelinas de cocaína", relata.
Algunos residentes del bloque aseguran haber presenciado comportamientos sospechosos durante los últimos meses. Una vecina afirma que el trasiego de personas ha sido constante y que en varias ocasiones ha acudido la policía al edificio. "Sube bastante gente y se rumorea por el edificio que se dedica a cosas turbias", explica.
Otro vecino asegura que, en ocasiones, se podían escuchar gritos desde otras plantas del edificio. "Cuando la monta, los chillidos se oyen desde aquí. Antes venía un hombre con muchos tatuajes, aparcaba el coche y ella le tiraba unos sobrecitos desde arriba", afirma.
Además, la inquilina podría haber subarrendado habitaciones del piso. Una pareja que habría estado viviendo allí durante un tiempo decidió marcharse recientemente, según los vecinos, debido al ambiente que se vivía en la vivienda. "Bajaban llorando y nos contaban lo que estaba pasando", aseguran.
Por su parte, la inquilina, Montse, niega parte de las acusaciones. Asegura que no se encuentra ocupando la vivienda ilegalmente y que la situación se debe a problemas económicos.
"No estoy de okupa. Me quedé sin trabajo", explica. Al parecer, ya ha llegado a un acuerdo para abandonar la vivienda próximamente. "No todo es verdad, se han tergiversado muchas cosas", afirma.
También sostiene que su hijo no vive actualmente con ella. "El niño está con los abuelos. Ahora mismo no está conmigo y nunca ha estado tampoco aquí", asegura.
Según el acuerdo alcanzado, Montse abandonará la vivienda en un plazo de tres días. Sin embargo, Reme asegura que no terminará de creerlo hasta que ocurra.