Guadalupe Huertas descubrió que era celíaca después de los 50 años, tras el diagnóstico previo de su hija. Aunque llevaba tiempo sufriendo problemas digestivos, estos nunca se relacionaron con la enfermedad.
Las pruebas médicas confirmaron su intolerancia al gluten, una condición que puede provocar carencias nutricionales importantes si no se trata. Desde entonces, ha tenido que eliminar por completo el gluten de su dieta.
Huertas destaca que el cambio fue radical e inmediato, y reconoce que lo más difícil ha sido renunciar a alimentos como el pan y la bollería tradicional, cuyas versiones sin gluten “no saben igual”.