El encarecimiento del queroseno irrumpe como uno de los principales riesgos para la temporada turística en España. Aunque el suministro está asegurado, el incremento de costes empieza a trasladarse con fuerza al sector aéreo, con impacto directo en los precios de los billetes.
El analista financiero Bolinches ha sintetizado el escenario con un mensaje contundente: “Esto es un misil a las cuentas de las aerolíneas”. A su juicio, la clave no está en la disponibilidad del combustible, sino en su precio, que se ha duplicado en pocas semanas.
España cuenta con una estructura sólida de refino, con grandes complejos de compañías como Repsol, BP o Cepsa, lo que garantiza el abastecimiento. Sin embargo, el mercado internacional marca la pauta. “Tenemos queroseno, pero hay que pagarlo a precio internacional”, resume el contexto.
El salto en costes es significativo: de unos 700 dólares por tonelada a cerca de 1.400. En términos operativos, un vuelo de largo radio como Madrid-Nueva York puede consumir hasta 90.000 litros, elevando el coste del combustible a cifras que superan los 80.000 euros por trayecto.