Graves incidentes se registraron en la tarde de este miércoles en los aledaños del estadio Metropolitano, poco después de la llegada del autobús del Atlético de Madrid, en la previa del encuentro de Liga de Campeones frente al Arsenal. Lo que debía ser un recibimiento festivo a los rojiblancos derivó en enfrentamientos entre aficionados radicales y fuerzas de seguridad.
Según fuentes policiales, un grupo de ultras rompió el cordón de seguridad en la avenida de Arcentales y comenzó a lanzar objetos contra los agentes, incluyendo bengalas. La intervención de los antidisturbios fue inmediata, con cargas para dispersar a la multitud y el uso de material como pelotas de goma y botes lacrimógenos. El balance provisional deja tres heridos leves y una persona detenida.
El dispositivo de seguridad, integrado por cerca de 1.500 efectivos, se había diseñado ante la previsión de lleno absoluto, con unos 69.000 asistentes, y la presencia de aproximadamente 3.500 aficionados ingleses. Pese a ello, los altercados volvieron a poner el foco en el incremento de episodios violentos vinculados al fútbol.
En este contexto, el portavoz de la Unión de Inspección de Base de Jupol, Hugo del Prado, advirtió del “preocupante auge del movimiento ultra” y reconoció que este tipo de incidentes “se está convirtiendo en norma”, especialmente en los recibimientos a los equipos.
“Las bengalas alcanzan temperaturas de entre 800 y 1.000 grados y su lanzamiento no fue fortuito, sino con intención de impactar contra la policía”, explicó Del Prado, subrayando el riesgo que suponen tanto para los agentes como para los propios aficionados. Según detalló, la decisión de disolver a los grupos más violentos respondió a la necesidad de garantizar la seguridad ante un escenario “claramente peligroso”.