La investigación sobre el asesinato de un niño de 11 años en una biblioteca de Villanueva de la Cañada sigue avanzando con nuevos datos sobre el perfil del presunto autor, un joven identificado como Julio, que presentaría un trastorno neurológico.
Según las primeras pesquisas, el detenido no ha colaborado con los investigadores y continúa sin declarar, lo que está dificultando esclarecer aspectos clave del caso, como la localización del arma homicida, que aún no ha sido encontrada por la Guardia Civil.
Además, los agentes analizan documentación en la que el sospechoso habría recogido la intención de atacar a otros menores. En ese mismo escrito también manifestaba que no quería hacer daño a sus amigos ni convertirse en una carga, un elemento que ahora forma parte del análisis de su estado mental.
Otro de los aspectos que se estudia es su capacidad cognitiva. Algunas informaciones apuntan a que podría tener una edad mental inferior a la real, lo que ha abierto el debate sobre el impacto de una posible patología en el momento de los hechos.
La penalista Emilia Zaballos señala que no basta con acreditar la existencia de un trastorno, sino que es necesario demostrar que este afectaba directamente al acusado cuando ocurrieron los hechos. En ese sentido, recuerda que si esa alteración anulaba su capacidad de control, podría aplicarse una eximente, lo que implicaría su ingreso en un centro psiquiátrico en lugar de una prisión ordinaria.
Sin embargo, el hecho de que el detenido se encuentre actualmente en prisión provisional apunta, según esta experta, a que por el momento no se ha acreditado un grado de afectación suficiente como para excluir su responsabilidad penal.