La crisis migratoria en Ceuta ha abierto un nuevo frente entre el Gobierno central y el Ejecutivo de Juan Jesús Vivas. Después de una primera etapa marcada por los mensajes de colaboración y coordinación, el tono ha cambiado y los reproches entre ambas administraciones se han intensificado.
El Gobierno sostiene que cuenta con los medios y las capacidades necesarias para que Ceuta pueda recuperar la normalidad en un plazo no superior a 30 días. Frente a las acusaciones de ausencia del Ejecutivo, una de las ministras desplazadas a la ciudad ha recordado que es ya la séptima integrante del Gobierno que visita Ceuta.
La tensión también se ha trasladado a la gestión de los migrantes. El Ejecutivo ha anunciado la habilitación inmediata de 1.500 nuevas plazas, además de cuatro espacios adicionales, mientras critica la actuación del Gobierno ceutí.
La situación sanitaria ha terminado por elevar el enfrentamiento. Desde el Gobierno central se ha calificado de "injusto" y "xenófobo" vincular inmigración y enfermedad. La ministra de Sanidad también ha reprochado al Ejecutivo local no haber habilitado con mayor rapidez los espacios necesarios.
Vivas y el Partido Popular responden reclamando un mando único del Estado que permita recuperar la normalidad en la ciudad autónoma. Desde la oposición, además, se acusa al Gobierno de pasividad y de no haber actuado con la contundencia necesaria ante la crisis.