“Un diagnóstico clínico”

Aunque la mayoría de la población asimila la enfermedad de Párkinson con el temblor como principal síntoma, la realidad es diferente. “Los síntomas –asegura la neuróloga Marta Ochoa-- comienzan lentamente, en general, en un lado del cuerpo. Luego afectan a ambos lados y entre esos síntomas característicos están el temblor en las manos, los brazos, las piernas, la mandíbula y la cara, pero también rigidez en los brazos, las piernas y el tronco, lentitud de los movimientos y problemas de equilibrio y coordinación” A diferencia de otras patologías, en el Párkinson no hay una prueba que determine el diagnóstico. Tal y como señala Marta Ochoa, neuróloga, profesora de la facultad de Medicina de la universidad CEU San Pablo y jefa del servicio de Neurología de HM Hospitales Madrid, al diagnóstico se llega a través de la historia clínica y con ayuda de Medicina Nuclear para saber cuánta dopamina hay en el cerebro. En base a ello instauramos el tratamiento farmacológico”.

Cuando se diagnostica un Párkinson ya se han perdido el 60% de las neuronas
Todos los tratamientos del Párkinson son sintomáticos