El rastro conduce finalmente al Museo del Prado. Entre Velázquez y, sobre todo, Goya, una cifra mal leída cambia el mapa y revela que “algo” no encaja frente a ellos.
Una aparición inesperada en el museo hace saltar las alarmas. Y un último giro en la calle deja el caso, y a Lucía, al borde del abismo.