Una de las placas más curiosas que da nombre a una de las calles de Madrid está entre Gran Vía y la Plaza del Carmen, la calle de la Abada.
La placa incluye un rinoceronte y esto es debido a que, en el siglo XVI, esa zona estaba en las afueras de la ciudad y allí había una carpa. Una carpa que mostraba al público un rinoceronte y, según cuenta la leyenda, el rinoceronte se escapó causando un destrozo en la zona.
Al final, consiguieron atraparla y la calle se quedó con el nombre de "abada" ya que la abada es la hembra del rinoceronte.