Belén es ganadera desde que nació, al menos así lo reconoce su abuelo. Estudió tres carreras, entre ellas farmacia e ingeniería de caminos, y aun así se dedica a la ganadería. Una finca en la que se trabaja la agricultura y la ganadería desde hace cuatro generaciones, y con la quinta en camino.
El trabajo de campo cada vez está más perjudicado por la poca gente que quiere dedicarse a ello, entre lo duro y sacrificado que es y las pocas ayudas que reciben, cada vez disminuye más el número de futuros ganaderos o agricultores.
Desde pequeña le ha gustado la vida en el campo y afirma que ganadero se nace, porque la mayoría de personas que han crecido en un ambiente parecido se acaban dedicando a ello. Un trabajo sacrificado pero precioso y muy importante para todos.