El sector lácteo madrileño atraviesa una situación cada vez más complicada.
En el último año han desaparecido más del 12% de las granjas de leche de la región, lo que equivale a una de cada diez explotaciones y confirma la tendencia de reducción que arrastra el sector desde hace años.
Los ganaderos denuncian que el principal problema sigue siendo la rentabilidad. Aseguran que, en muchos casos, se ven obligados a vender la leche por debajo de lo que cuesta producirla, una situación que consideran insostenible para la supervivencia de las explotaciones familiares.
A los elevados costes de alimentación animal, energía, combustible y mantenimiento se suma, según explican, el escaso margen que reciben por cada litro de leche.
Critican además la enorme diferencia entre el precio que perciben en origen y el que finalmente paga el consumidor en los supermercados.
La situación preocupa especialmente por la falta de relevo generacional. Muchos jóvenes descartan incorporarse a una actividad que requiere una dedicación permanente y cuya rentabilidad resulta cada vez más incierta.
En Colmenar Viejo, una de las zonas con mayor tradición ganadera de la Comunidad de Madrid, los profesionales del sector reclaman medidas que garanticen precios justos y permitan mantener una actividad fundamental para el medio rural.
Los productores advierten de que, si la tendencia continúa, cada vez habrá menos explotaciones y la producción local de leche seguirá perdiendo peso frente a otros mercados.