El doctor Bassat es contrario a mezclar vacunas y advierte: “Estamos aún muy lejos de poder vivir sin llevar mascarilla”

“Hay razones para ser moderadamente optimistas”, es la conclusión que saca el doctor Enrique Bassat, epidemiólogo e investigador ICREA en ISGlobal, de la situación que vive España. Y así se lo ha trasladado a Juan Pablo Colmenarejo en Buenos Días Madrid de Onda Madrid. “Las cifras siguen a la baja y eso es motivo de optimismo. Aunque tengo que reconocer que fui muy pesimista al ver las imágenes del fin del estado de alarma. La incidencia disminuye poco a poco y las cifras acompañan al cambio. Esperemos que esto sea ya por fin la luz al final del túnel”, señala.

No vemos el día a día de lo que ocurre

Bassat reconoce que no sólo las aglomeraciones le provocan temor. “Me preocupa más la relajación de las medidas de prevención que estábamos aplicando de manera más estricta y cómo esto puede causar un aumento en la incidencia a largo plazo”. Sabe que llama más la atención ver a miles de personas reunidas en una playa, “pero es porque no vemos el día a día de lo que ocurre, como resultado de la relajación de muchas medidas”.

Es partidario de seguir lanzando el mensaje de que el virus sigue entre nosotros. “Hemos de ser claros porque seguimos teniendo 5.000 casos diarios, con una incidencia de 150 y estamos lejos de estar en una situación sin virus”.

Corremos demasiado

Recuerda que el 21 de junio de 2020, cuando finalizó el primer estado de alarma, “teníamos una incidencia acumulada de 8 casos por cada 100.000 habitantes y con 141 casos reportados. Ahora tenemos esas cifras, pero multiplicadas por más de diez. Por eso, aunque tengamos la sensación de que las cosas van bien, hay mucho camino que recorrer”.

Si comparamos España con otros países de la Unión, Bassat analiza que “a pesar de que tienen mejores cifras que nosotros, siguen con medidas de prevención más estrictas. En Gran Bretaña, por ejemplo, aún tienen la restauración cerrada y ahora empiezan a levantar medidas. En Francia igual. Nosotros avanzamos muy bien con el ritmo de vacunación, pero creo que estamos intentando correr un poquito demasiado con el levantamiento de las medidas de prevención”.

Precipitado quitar las mascarillas

¿Hasta cuándo las mascarillas? ¿Debemos abrir el debate? Bassat responde claro: “es prematuro”. Y se refiere a las declaraciones que hizo ayer Fernando Simón, “hablaba ayer de que el 40% de la población está protegida por vacuna o por haber pasado la enfermedad. Lo que quiere decir que el 60% no lo está todavía. Es razonable y saludable marcarnos unas metas a medio-corto plazo para alcanzar libertades perdidas, pero ponerle fecha exacta se me hace difícil y da la sensación de que queremos correr demasiado y no es el momento aún”.

“En espacios cerrados – continúa- de aglomeraciones o mal ventilados (como el metro) por descontado que hay que seguir llevando mascarillas. Otra cosa es que se empiece a debatir su uso en exteriores. Y menos de empezar a pensar en vivir sin ellas. Estamos todavía muy lejos de eso”.

“Hemos aprendido mucho en estos últimos meses y la ventilación es una de las claves para evitar el contagio. El rol que se le daba al principio era pequeño y ahora no. Es una de las medidas para garantizar la normalidad de ahora en adelante”.

No mezclar vacunas

El epidemiólogo reconoce que la vacunación es el gran protector de la humanidad, “reduce la trasmisibilidad a nivel comunitario. Ha jugado un rol importante en frenar la cuarta ola. Por descontado lo hace ahora en impedir que las actitudes de los últimos días no causen una explosión de casos. Lo estamos haciendo bien y hay que seguir a este ritmo”.

Con respecto a poner o no la segunda dosis de AstraZeneca a los colectivos que ya tienen inoculada la primera dosis, Bassat se apoya en lo que dicen los expertos técnicos de la EMA, “los que han recibido la primera dosis deberían ponerse la segunda. Veremos lo que se decide hoy. Pero creo que sería un error no hacerlo así”.

En caso de que al final, se ponga otra marca, “hay muchos menos datos que avalen esta estrategia que las que avalarían que se ponga la segunda de AstraZeneca. Que es la se ha demostrado que funciona con decenas de miles de voluntarios. Tenemos muy pocos datos sobre la eficacia, y aunque puede ser parecida no tenemos información sobre la tolerabilidad y seguridad en mezclar dos vacunas. Los pocos estudios no arrojaran luz sobre los efectos adversos infrecuentes, si la población de estudios son unos pocos cientos de personas”.

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