Cuando el humano detecta el error y evita la posible catástrofe
ACCIDENTE DE TREN
En 2006 un comandante de Iberia no quiso despegar con su avión lleno de pasajeros por un fallo técnico. La empresa le ordenó emprender el vuelo. Él se negó. Fue despedido
MADRID/ El caso del accidente de tren de Urda (Toledo) y la posible concatenación de fallos en equipos técnicos y en decisiones humanas, vuelve a poner la atención en situaciones que siendo solventadas favorablemente la mayoría de las veces, en ocasiones dependen de que alguien haga o no lo correcto. Aunque eso se dirima tiempo después.
Uno de los maquinistas de los 6 trenes detenidos en el tramo de Urda por la caída del sistema de circulación LZB advirtió, tras recibir la orden de retomar la marcha a velocidad normal, que lo indicado era hacerlo a una velocidad reducida. 'A la vista', que es como se conoce el procedimiento en las operaciones ferroviarias.
Esta situación nos lleva a otra ocurrida en enero de 2006. Esta vez en el transporte aéreo. El comandante de Iberia Miguel Ángel Gordillo tras detectar en su Airbus un fallo no reparado en un testigo de fuego se negó a despegar con el pasaje a bordo. La empresa le conminó a emprender el vuelo.
Él se ofreció a pilotar el avión vacío hasta los talleres, pero no fue aceptado. Finalmente fue relevado y el Airbus voló con ese fallo. Gordillo fue despedido y se jubiló como piloto de Iberia con 58 años. Siguió volando, completando récords mundiales, se convirtió en leyenda de la aviación española y un referente en seguridad aérea.
Avanzamos dos años, hasta el 20 de agosto de 2008. Ese día se produjo en las pistas del aeropuerto de Barajas el accidente de Spanair. Murieron 154 personas en uno de los siniestros de navegación aérea más graves registrados en España.
De nuevo el fallo en una sonda está en el principio de la cadena de decisiones con un final trágico. Una sonda denominada RAT que, al parecer, ya había dado fallo, fue desconectada por el personal de mantenimiento en tierra.
Esa desconexión, para poder despachar el avión, dejó según la investigación, sin el sistema de advertencia a los pilotos (TOWS) de que los flaps y slats estuvieran desplegados antes de despegar. Tras volver a la pista e iniciar la carrera, el avión no pudo elevarse por falta de sustentación y acabó estrellándose.
La investigación del accidente de Urda determinará si los sistemas de señalización y seguridad en la vía, la información disponible en el centro de control ferroviario y los procedimientos a seguir en este tipo de situaciones deben mejorarse para reducir la posibilidad de fallo tecnológico o error humano.
En el caso del accidente de Spanair, la labor de los investigadores, de la asociación de familiares y víctimas del vuelo siniestrado y de otros foros en los que participó en propio Miguel Ángel Gordillo, resultaron en la puesta en marcha efectiva de la Agencia Española de Seguridad Aérea y en la adopción en nuestro país y en buena parte del mundo de cambios ténicos y procedimientos en la aviación civil y en la atención a las víctimas.
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