La guerra vecinal contra Mad Beach no cesa en agosto

  • Las asociaciones vecinales de Puerta del Ángel afirman que la reducción del ruedo no es suficiente
  • Anuncias más medidas para "canalizar el malestar vecinal y conseguir cerrar el Mad Beach Club"
La guerra vecinal contra Mad Beach no cesa en agosto
Imagen nocturna del Mad Beach |REDACCIÓN

Mad Beach sigue dando que hablar este verano, y no precisamente para bien entre los vecinos de la zona que están conviviendo con este complejo de ocio, una de las grandes atracciones de este verano madrileño, pero también marcada por la polémica.

El complejo lleva casi dos meses funcionando en el escenario municipal de Puerta del Ángel y las críticas y temores de los vecinos de los barrios colindantes se han confirmado. El ruido se mantiene. Aunque la empresa organizadora se comprometió a reducir los decibelios autorizados, no es suficiente para los vecinos, que siguen teniendo problemas para conciliar el sueño por las noches

Las asociaciones vecinales Manzanares-Casa de Campo y Puerta del Ángel, junto a la Plataforma Salvemos La Casa de Campo, han anunciado que continuarán trabajando de manera unitaria para "canalizar el malestar vecinal y conseguir cerrar el Mad Beach Club". "Seguimos peleando por conseguir los expedientes del Ayuntamiento para acceder a toda la información del Mad Beach, ya que en diferentes consultas por medio del portal de transparencia no se nos han facilitado”, explican en un comunicado.Según estas organizaciones, la reducción de los decibelios autorizados es una pequeña victoria fruto de la movilización popular contra Mad Beach, como lo fue también la apertura de expediente sancionador por incumplimiento de horarios. “Lo logrado”, apuntan, “demuestra una vez más que la organización y la lucha nos permite enfrentar los planes de las administraciones cuando estos entran en contradicción con nuestras condiciones de vida”.

Las organizaciones también han presentado una denuncia ante la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid ante lo que consideran “una utilización no ajustada del espacio al carácter de Bien de Interés Cultural de la Casa de Campo”. El aumento del tráfico rodado de transporte de mercancías y de asistentes al Mad Beach, aseguran, tiene un efecto pernicioso para la Casa de Campo, pues el ruido y la contaminación afectan negativamente al conjunto. Las tres organizaciones reclaman que la gestión de la Casa de Campo regrese al ámbito municipal, en concreto a la Dirección de Gestión del Agua y Zonas Verdes del Ayuntamiento.