Todas las vidas del Teatro Barceló: de eje de la Movida a su cierre por la "crisis de los aforos"
Abrió en 1930 como un cine y en su pista bailaron los Rolling Stones, Prince y Andy Warhol
Salió a la venta este mes tras su cierre y precinto a finales de noviembre durante un año por incumplir reglas de aforo
El edificio que hasta ahora albergaba la discoteca Teatro Barceló salió a la venta este mes tras su cierre y precinto a finales de noviembre durante un año por incumplir reglas de aforo. Desde su creación en 1930 ha pasado de ser un cine a ser testigo privilegiado de la Movida Madrileña y finalmente discoteca de referencia en la capital hasta el cierre.
El emblemático edificio del Teatro Barceló, junto a la estación de Metro de Tribunal, clausuró sus puertas en noviembre, tras hacerse firme la sanción de cierre y precinto por un año, impuesta por la Agencia de Actividades del Ayuntamiento de Madrid. Fue la consecuencia de dos incumplimientos del aforo permitido por la normativa municipal.
Así, Barceló es el último afectado de lo que el sector de la noche madrileña ha bautizado como la "crisis de los aforos", el desencuentro que mantienen los promotores, que defienden que se puede incrementar el aforo manteniendo las condiciones de seguridad, y el Ayuntamiento, que de momento mantiene las reglas actuales.
Esta situación de cierre ha llevado a los promotores a vender el edificio a través de la comercializadora inmobiliaria Savills, que lo ha anunciado como "candidato ideal para nuevos proyectos culturales, de entretenimiento, hospitality o propuestas híbridas gracias a su fuerte presencia en la memoria colectiva". La descripción deja abierta la posibilidad a diversos usos para un edifico que está en un enclave privilegiado a nivel comercial y turístico.
Los orígenes del teatro, según recoge su propia web, se remontan a 1930, cuando Luis Gutiérrez Soto, arquitecto reconocido de la época –y artífice del estilo de construcción de parte del barrio de Salamanca y el edificio del Ministerio del Aire, entre otros- construye en la calle Barceló de Madrid un edificio de inspiración naval en honor a Antonio Barceló, el marino que da nombre a la calle.
De acuerdo con información del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, el edificio "recoge brillantemente las últimas tendencias arquitectónicas europeas del racionalismo dentro de la corriente del expresionismo mendelsohniano, matizado con rasgos art déco en la decoración interior".
El edificio comenzó albergando una sala de cine y, según un estudio de la Universidad de Alcalá de Henares, fue en 1975 cuando pasó a convertirse en un teatro. La imagen de su fachada se mantiene exactamente igual que al inicio con la única variación de los dos carteles que sí han cambiado con el tiempo. El de 'teatro' que primero fue de 'cine' y el de 'Barceló', reemplazado durante un tiempo por las icónicas letras de 'Pachá'.
ANDY WARHOL Y LOS ROLLING STONES
En 1980 terminó por dar cabida a Pachá, una de las discotecas más emblemáticas y clásicas de Madrid, situada en el corazón de la Movida Madrileña, con el apoyo del llamado alcalde de la Movida, el 'viejo profesor', Enrique Tierno Galván. Así lo recoge la biografía del lugar que compara el teatro con otros lugares de referencia cultural en el mundo como el Studio 54 de Nueva York.
Artistas internacionales de la talla de Andy Warhol, músicos como Prince o los Rolling Stones, y miembros de la realeza extranjera como Estefanía de Mónaco o Sofía de Habsburgo bailaron en aquella sala junto a personajes conocidos de la cultura, la sociedad, la política y la música española como Miguel Bosé, Pedro Almodóvar, la Duquesa de Alba o los miembros de Mecano.
Pasados los años de La Movida siguió acogiendo numerosas fiestas y manteniendo su nombre por elementos distintivos como la zona vip llamada 'el Cielo de Pachá'. Sin embargo, en abril de 2013, Pachá desaparece para quedarse en el lugar la identidad de Teatro Barceló con la vuelta de un letrero similar al original y un proyecto que funcionó como una de las salas de fiestas más exitosas de la capital hasta el cierre en noviembre de 2025. Fueron dos incumplimientos del aforo en diciembre del año 2022, con más de 1.500 personas y en febrero del año 2023 con una cifra similar las que sentenciaron a esta discoteca.
POSIBLES USOS TRAS SU VENTA
Ahora su ubicación privilegiada a nivel inmobiliario abre la ventana a un posible cambio de uso ya que los solares o edificios libres de ese tamaño y en esa zona son realmente escasos. Savills contempla la posibilidad de fórmulas híbridas que combinen cultura, entretenimiento y hospitality. A nivel de usos urbanísticos, la información del Ayuntamiento de Madrid contempla el uso residencial y de vivienda para esa parcela de planeamiento.
No obstante, la complejidad de los cambios en este lugar reside en que está protegido como Bien de Interés Cultural por la Comunidad de Madrid en la categoría de monumento, con el máximo grado de protección. Esto significa que cualquier intervención sobre el edificio requiere autorización del Gobierno regional. Además, la estructura, fachada y elementos interiores relevantes deberían preservarse íntegramente.
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