La Policía Nacional ha recuperado y depositado en el Museo Arqueológico Nacional dos grupos escultóricos de bronce de época romana, datados entre los siglos I y II d.C., que habían sido expoliados de un yacimiento del sur de España entre los años 2007 y 2008 y posteriormente subastados por varios millones de euros tras blanquear su origen ilícito.
Se trata de dos esculturas de niñas, calificadas por los expertos como una “rara avis”, debido a su extraordinaria calidad artística y excelente estado de conservación, algo muy poco habitual en piezas de bronce de este periodo histórico.
Las obras han regresado a España gracias a la cesión voluntaria de un coleccionista estadounidense, que las adquirió de buena fe en una subasta celebrada en 2012 y que ha decidido donarlas de forma gratuita e irrevocable, en lo que las autoridades han calificado como un gesto de coherencia y generosidad. Con anterioridad, las esculturas habían sido expuestas en un museo de Estados Unidos.
La comisaria jefa de la Brigada de Patrimonio Histórico, Montserrat de Pedro, ha destacado que las gestiones policiales fueron clave para facilitar la recuperación de los bronces.
“Cada vez que se expolia patrimonio español, nos roban a todos”, ha subrayado por su parte la directora general de Patrimonio Cultural y Bellas Artes, Ángeles Albert de León, durante la presentación de las piezas.
Los expertos han remarcado que la supervivencia de una escultura romana de bronce hasta nuestros días ya es excepcional, y que lo sea una pareja completa con sus bases originales de metal convierte a estas obras en un hallazgo absolutamente extraordinario.
La investigación se inició a finales de 2023, tras detectarse informaciones en la prensa suiza vinculadas a un procedimiento judicial que apuntaba a la existencia de las esculturas.
En el proceso salió a la luz la denuncia de un ciudadano español que alegaba haber sido estafado, aunque la Policía ha aclarado que las piezas tampoco eran de su propiedad, ya que habrían sido expoliadas previamente del yacimiento.
Los especialistas continúan ahora analizando los bronces para determinar con exactitud su lugar de origen, del que habrían sido sustraídos tras permanecer enterrados durante siglos en tierras de labor.