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El vicepresidente regional, Pedro Rollán, asegura que si la alcaldesa de la capital, Manuela Carmena, decide poner en marcha Madrid Central "de manera unilateral" sin "el más mínimo acuerdo" con otros partidos o con los vecinos será "la única responsable del colapso", porque no puede pretender hacer a nadie más "cómplice de unas decisiones que son nefastas y catastróficas".

Durante una entrevista en Efe, el vicepresidente ha reprochado al Ayuntamiento de Ahora Madrid que repita sistemáticamente el mensaje de que es importante utilizar el transporte urbano cuando a la hora de la verdad el consistorio subvenciona este servicio con 165 millones al año, frente a los 1.112 millones que aportará el Gobierno de la Comunidad en 2019. "Una cosa es predicar y otra es dar trigo". "La Comunidad este año ha destinado a la EMT 105,8 millones sin tener ninguna acción, y el próximo año destinará 111 millones; sin embargo, el Ayuntamiento aporta cero euros al sostenimiento de Metro", se queja.

Rollán, por eso, critica la puesta en marcha de Madrid Central sin informes que expliquen qué impacto va a tener en el tráfico, en el uso del transporte público, en el empleo y la economía o en el medioambiente de las zonas circundantes, ya que, según ha dicho, el Ayuntamiento se ha limitado a enseñar "un planfleto, un manual de entrada y salida" al nuevo área de prioridad residencial.

"El equipo de Gobierno de Ahora Madrid no puede pretender hacernos cómplices de unas decisiones que son nefastas y catastróficas para los intereses de los madrileños", agrega.

Paralización de Madrid Central

De ahí que el Gobierno regional haya requerido al Ayuntamiento formalmente que paralice la entrada en funcionamiento de Madrid Central, porque cree que "va a acrecentar aún más, y es muy difícil, pero no imposible, el atasco monumental" en el que se ha convertido la capital.

"Tienen que dejar la ideología a un lado, centrarse y poner su confianza en las buenas prácticas que se han llevado a cabo en esta región históricamente generando soluciones estructurales, como la ampliación de 200 km de la red de Metro o potenciar la utilización del transporte público", apunta.

Rollán, en este sentido, admite que la tendencia internacional es cerrar el centro de las grandes ciudades al tráfico y "no seremos nosotros los que discutamos la importancia que tiene la calidad del aire". "Pero lo que no se puede hacer son actuaciones improvisadas".

"Se hace estableciendo una hoja de ruta", explica, de manera que el cierre puede llegar a tardar una década en llevarse a cabo, porque primero hay que adoptar medidas como la construcción de aparcamientos disuasorios, que el Ayuntamiento de Madrid anunció en 2015 y no se han construido, recuerda, e invertir más para sostener el transporte público.

"Y cuando se generen esas infraestructuras y esos recursos, se podrá dar el siguiente paso; hoy es el momento de convencer a los madrileños de la utilización del transporte público", añade, porque "si empiezan a meter la tijera por todos los rincones de Madrid no pueden pretender que pegar el cerrojazo a la almendra central no tenga una consecuencia de colapso".

"Apelamos a la cordura y al sentido común de la responsabilidad institucional que tiene el Ayuntamiento para que haga prevalecer los intereses de los madrileños en detrimento de su programa electoral", concluye.

El PSOE plantea que entre en vigor en enero

Por su parte, el secretario general de los socialistas madrileños y diputado regional, José Manuel Franco, se mostró partidario este jueves de retrasar la entrada en vigor de Madrid Central hasta después de las fiestas navideñas, si el Ayuntamiento no consigue consensuar esta iniciativa con todas las partes implicadas.

"Tampoco pasaría nada si se retrasase a principios de enero" la entrada en vigor de Madrid Central, declaró Franco en una entrevista a Servimedia, en la que admitió que "esto puede causar cierta polémica" con el Ayuntamiento de Manuela Carmena. "Pero creo que es lo razonable", apostilló.

Afirmó que desde el PSOE "siempre defenderemos lo razonable, que haya un gran grado de acuerdo", porque "una medida tan importante como esta no se puede tomar de cara a la galería, sin ser conscientes de las dificultades y trastornos que conlleva".

"Y, sobre todo, sin contar con las partes afectadas; eso nos parece fatal", consideró Franco, quien señaló que no propone "dejar sine die el proyecto, sino ampliar el plazo y retrasar la entrada en vigor". "Merece la pena hacerlo con un mayor grado de consenso", reiteró el dirigente socialista, quien dejó claro que "no nos oponemos a Madrid Central, puede que sea necesario, pero hay que hacerlo bien, con sentido común, contando con todas las personas".

Citó, entre ellas, a las personas con discapacidad, a los comerciantes de la zona, los trabajadores de la hostelería que han protestado y lo siguen haciendo y las asociaciones de padres y madres de alumnos que llevan a su hijos a colegios de la zona".

Asimismo, habló de la necesidad de "una planificación adecuada para incrementar los servicios de Metro y EMT e incluso crear líneas gratuitas de la EMT para paliar los problema que se van a producir".

"Lo que no podemos es hacerlo con prisas por un afán electoralista", consideró Franco, quien señaló que "un proyecto de esta importancia hay que hacerlo son seriedad y escuchando a todo el mundo y con un grado de consenso mayo que el obtenido".