La junta de Gobierno de Colmenar Viejo ha concedido la calificación urbanística y la licencia para la construcción de la polémica planta de biogás contra la que los vecinos llevan años protestando, al argumentar que se ha finalizado la tramitación administrativa correspondiente y se ha comprobado que el expediente “reúne todos los requisitos exigidos por la legislación vigente”.
El concejal de Urbanismo y Actividades, Jorge Domínguez, ha trasladado que no concederle la licencia, sin una justificación legal, “supondría dictar una resolución arbitraria y contraria al ordenamiento jurídico.
Además, señala el edil que su expediente cuenta con cerca de medio centenar de informes técnicos favorables, emitidos por funcionarios de distintas administraciones públicas.
Desde el consistorio defienden que la planta supone un proyecto de economía circular y “energía limpia avalado por la Unión Europea”, que convertirá los residuos “en un recurso de valor, generando energía renovable de forma sostenible”.
Y apostillan que, mientras los informes emitidos por los servicios técnicos municipales, regionales y nacionales “continúen siendo favorables” y se cumplan los requisitos exigidos por la normativa, el ayuntamiento “está obligado a conceder la correspondiente licencia, del mismo modo que lo haría con cualquier otro expediente en idénticas circunstancias”.
Además, recalcan que la capacidad máxima de tratamiento no excederá las 75.000 toneladas anuales, y que no se tratarán purines ni restos de animales.
Asimismo, no habrá balsas abiertas, ya que se operará con circuitos cerrado y recintos estancos para evitar olores en el entorno.
Por su parte, la oposición denuncia que esta concesión se produzca “en pleno verano y responder al millar de alegaciones presentadas” por los vecinos que, por su parte, llevan años manifestándose en contra de esta infraestructura, que el proyecto se ubicaría a 1,2 kilómetros del Instituto Ángel Corella y a 1,5 kilómetros de un centro de salud y de zonas residenciales.