La Policía Nacional ha desarticulado un entramado criminal dedicado a estafar a turistas extranjeros a los que captaban a través de aplicaciones de citas y con los que se citaban en un mismo bar de Madrid, en la zona de Puente de Toledo, donde les obligaban a pagar facturas desorbitadas que llegaron a alcanzar los 4.000 euros.
Según ha informado este jueves la Jefatura Superior de Policía de Madrid, han sido detenidas cuatro personas -la captadora, dos trabajadores y el encargado del establecimiento- como presuntos responsables de un delito de estafa y pertenencia a organización criminal y se han esclarecido un total de diez delitos.
La estafa se realizaba mediante el método 'honey trap' a turistas extranjeros a los que captaban a través de una aplicación de citas, donde una mujer concertaba un encuentro con turistas que acaban de llegar a España y que regresaban pocos días después a su país de residencia. Los encuentros siempre transcurrían en el mismo bar, donde tanto los empleados como los clientes formaban parte de la organización y tenían un papel activo en la estafa.
Las investigaciones comenzaron durante el mes de octubre, después de varias denuncias interpuestas en torno a un establecimiento de ocio situado en el distrito madrileño de Centro. En todas ellas, los denunciantes eran varones extranjeros que se encontraban durante un corto periodo de tiempo en España con fines turísticos.
En las denuncias, relataban haber contactado con una mujer a través de una aplicación de citas y habían decidido conocerse una vez llegados al país. El punto de encuentro siempre era el mismo, un bar o sus inmediaciones que había sido propuesto por la captadora.
Los agentes comprobaron que había una clara distribución de funciones en el entramado criminal, en el que cada persona desempeñaba un rol. Por un lado, estaban las mujeres encargadas de captar a las víctimas a través de aplicaciones de citas y por otro, los propios trabajadores del establecimiento y quienes que se hacían pasar por clientes, cuya función era amedrentar a las víctimas si no querían realizar el pago voluntario de la factura.
Una vez en el lugar, la mujer comenzaba a pedir consumiciones de forma desmedida, tanto bebidas alcohólicas como comida. Por este servicio se cobraban facturas que rondaban entre los 200 y los 2.000 euros, y en una ocasión se llegaron a exigir hasta 4.000 euros por la consumición. Una vez conseguido el dinero, la mujer se excusaba para abandonar rápidamente el lugar y no volvía a mantener contacto con la víctima.
Los turistas engañados debían aceptar estas condiciones abusivas, puesto que ante la negativa a abonar la factura, tanto los trabajadores como alguno de los clientes les increpaban y amenazaban.
Los investigadores constataron que la organización obtuvo 23.000 euros de forma fraudulenta, si bien, al ser los ingresos recogidos en cuentas legales, podían operar libremente con ellos, tratándose de un negocio sin más. El local mostraba signos de descuido tanto en el mobiliario como en la limpieza de los distintos habitáculos y suponía un riesgo para la salud de las personas, ya que había alimentos en mal estado con insectos alrededor.
Finalmente, el 27 de noviembre las investigaciones culminaron con la entrada y registro en el local en el que fueron detenidas cuatro personas como presuntas responsables de un delito de estafa y pertenencia a organización criminal. Además, se intervinieron cuatro TPV y numerosos tickets de caja.