Patones de Arriba, un viaje en el tiempo sin salir de Madrid
Su arquitectura negra le ha valido la declaración de Bien de Interés Cultural desde 1999
¿Y si fuera posible viajar en el tiempo sin salir de la Comunidad de Madrid? A pocos kilómetros de Madrid, en plena Sierra Norte, se encuentra Patones de Arriba, una de las 11 villas madrileñas donde el patrimonio, la naturaleza y la gastronomía local se fusionan para ofrecer una escapada tranquila.
Para que la experiencia sea perfecta, os proponemos un recorrido gradual por la senda de El Barranco, de unos 800 metros, que une Patones de Abajo con Patones de Arriba.
Patones de Abajo concentra la vida cotidiana del municipio y se sitúa en la vega del río Jarama, adonde se trasladó buena parte de la población de Patones de Arriba tras la Guerra Civil. Patones de Arriba, por su parte, es uno de los máximos exponentes de la arquitectura negra de la Comunidad de Madrid.
La mejor forma de conocer Patones de Arriba es recorrer sus calles y caminos para descubrir por qué su conjunto histórico está declarado Bien de Interés Cultural desde 1999.
Para no perderos los elementos más representativos del conjunto, como la antigua iglesia de San José, el lavadero, los tinados, los arrenes y las eras, os recomendamos seguir la ruta del Ecomuseo 'Edades de la Arquitectura'.
Asimismo, aprovechando la visita, no podéis perder la oportunidad de conocer la Ruta del Agua, el Mirador del Chiringuito y el Yacimiento Arqueológico de la Dehesa de la Oliva.
Y es que Patones no es solo un museo al aire libre de arquitectura de pizarra negra, sino también un enclave perfecto para recorrer diferentes rutas de senderismo.
Entre ellas destaca la ruta a Pontón de la Oliva, la presa más antigua de la Comunidad de Madrid con una distancia de 8,16 Km, la subida al Cancho de la Cabeza, con vistas panorámicas del embalse de El Atazar y la Sierra del Rincón, una ruta de 12,5 kilómetros con una duración aproximada de cuatro horas.
Otra opción es la Vuelta a El Cabezo, que permite conocer los alrededores de la villa a través de un recorrido circular de 6,6 kilómetros y unas dos horas de duración. También se puede optar por la Senda del Genaro, un gran recorrido circular alrededor del embalse de El Atazar.
Para organizar mejor la visita, se recomienda acudir a la Oficina de Turismo, situada junto a la Iglesia de San José.
Uno de los mejores momentos para disfrutar de la visita es la hora de la comida. La gastronomía local de Patones ofrece una gran variedad de platos tradicionales elaborados con productos regionales, cuyas recetas y técnicas de cocina mantienen la esencia de la gastronomía serrana.
Además, el ambiente rústico y tradicional que caracteriza a la villa también se refleja en su gastronomía. Restaurantes como El Lavadero de Patones, El Origen, El Rey de Patones o El Rincón de Patones son algunas opciones para sentarse a la mesa y disfrutar de la cocina local.
Platos como las migas y las delicias del Rincón de Patones, así como los judiones con chorizo, rabo y morcilla, forman parte de una cultura gastronómica que mantiene vivas las recetas tradicionales de la localidad. Una cocina que se puede disfrutar gracias a la iniciativa 'Villas a Fuego Lento', en colaboración con la Asociación de Hostelería de Madrid, y que volverá con una nueva edición el próximo mes de octubre.
Patones de Arriba es mucho más que sus casas calles enlosadas y casas de pizarra. Sus paisajes y su gastronomía, convierten a esta villa en la escapada perfecta para desconectar y disfrutar sin prisas: un lugar donde la historia está presente en cada rincón donde viajar en el tiempo es casi posible sin salir de Madrid.
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