Los centros de salud de Madrid afrontan la quinta ola con la mitad de sus plantillas de vacaciones

Centro de Salud de Campamento, en Madrid
Centro de Salud de Campamento, en Madrid |P.O.

Médicos de la Atención Primaria madrileña denuncian "saturación" en los centros de salud en esta quinta ola de la pandemia, con la mitad de sus plantillas de vacaciones y 1.500 plazas permanentes sin cubrir, mientras los contagios han superado los 3.100 de media diaria esta semana y 4.723 personas están en seguimiento domiciliario.

"Hay centros funcionando con un 30% del personal médico; centros abiertos pero sin médicos en alguno de los turnos o sin pediatras en su plantilla", según el sindicato de médicos Amyts, que tras una reunión esta semana con la Consejería de Sanidad asegura que la Gerencia de Atención Primaria "admite que no llegará ninguna mejora a los centros y aplaza cualquier negociación a septiembre".

Crece la presión en el sistema sanitario madrileño y ya se envían enfermos al Zendal
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El doctor Pedro Samblas, de un centro de salud de Valdemoro, cifra "en más de 60 los test de antígenos hechos este viernes, con al menos un 20% de positivos, una barbaridad. Y no tenemos suplentes de ningún tipo para ir de vacaciones", indica a Efe.

Faltas médicos

Este verano "nos permiten doblar turnos, es decir, jornada de 7 horas más cuatro de doblaje, 11, y nos pagan un bruto de 200 euros por módulo de cuatro horas. Antes eran 123 euros por doblaje de siete horas pero tuvieron que subirlo porque la gente no quería hacerlos", explica.

"En mi centro faltan 5 de 18 médicos, cuatro son vacantes permanentes, pero pueden faltar hasta siete si hay bajas puntuales", según Samblas. "De 300 MIR que terminaron medicina de familia y pediatría, solo 25 se han quedado. No hay médicos que acepten las condiciones en la Primaria de Madrid, ni por sueldos, ni por conciliación ni por cupos de pacientes. Se van a otras comunidades o a los hospitales".

Según la médica Raquel Collado, que pasa consulta en Fuenlabrada, "los grupos de Whatsapp de los centros están entrando ya en pánico. De 15 médicos entre mañana y tarde, estaremos ocho -cuatro por turno- todo el verano. Y no es que siete estén de vacaciones, solo cuatro están, los demás son bajas sin cubrir. Ya nos estábamos repartiendo dos consultas y media de ausencias" antes del verano.

"La media diaria ahora es de 70 pacientes, un 60% presenciales. Hay mucha gente joven y el seguimiento hay que hacerlo", añade Collado para quien el nuevo protocolo del ministerio según el cual "los contactos de los positivos que estén vacunados no tienen que hacer cuarentena, obliga a valorar cada caso, no es fácil".

La doctora Concha Ramos, que atiende en Madrid capital, explica a Efe que "las plantillas se han organizado a costa de doblajes. Me voy de vacaciones y mis compañeros se reparten mis pacientes. A la vuelta me toca doblar. Llevamos más de dos semanas advirtiendo de lo que nos venía encima pero la Consejería no hace caso. Si no doblamos consulta es inviable. Hasta primeros de septiembre pasaré consulta en mi centro y, a turno contrario, en otro centro donde están muy justitos de profesionales".

A su juicio, "es verdad que las vacunas hacen que los pacientes se enfermen menos graves, pero la gestión del virus sigue estando dentro de los centros de salud", asevera.

Otro médico, Eduardo Olano, de un centro de Alcorcón, cree que la situación está "notoriamente peor. Los contagios han triplicado en dos semanas, en medio de las vacaciones y con bajas que no se cubren habitualmente. Los profesionales estamos desmotivados, agotados, sobrecargados. Una vez más somos nosotros los que salvamos la atención en los centros de salud".

Manuel Frías, del centro Comillas de Madrid, cifra "en 50-60 los positivos que estamos viendo a diario en las últimas semanas, la mayoría de 20 a 39 años. Vamos un poco agobiados, estamos en mínimos", asegura a Efe.

Para Mar Noguerol, que atiende en Fuenlabrada, "el verano está siendo un calvario, con pocos médicos presentes y sin que la demanda de atención haya bajado lo más mínimo. Es trabajo a destajo, con desgaste y extenuación de los profesionales. Así es el verano en la primaria madrileña: los que inician vacaciones respiran aliviados y los que vuelven llegan temblando de lo que les espera".