El día que ardió la música

El día que ardió la música

Un desastre sin paliativos para la historia de la música. 120.000 másteres reducidos a cenizas en el incendio hace 11 años de un almacén, vecino de la atracción de King Kong en el parque temático Universal Studios.

Medio millón de canciones, según un documento interno y confidencial del sello Universal revelado ahora. Un manto de silencio ocultó esta tragedia durante más de una década.

En el incendio se perdieron, entre otras, las de pioneros como Bill Haley y de los legendarios Chuck Berry o Buddy Holly.

Pero el desastre no atendió a géneros ni épocas. A cenizas quedaron reducidas las grabaciones originales de John Coltrane, Louis Armstrong y Ella Fitzgerald. El country de George Jones, los primeros registros de Aretha Franklin.

Un manto de silencio ocultó esta tragedia más de una década

Leyendas de los 60 como Mamas and the Papas, Sonny y Cher, Burt Bacharach, pero también actuales como Eminem, Sheryl Crow, REM o el máster original del 'Nevermind' de Nirvana. Repasar la interminable lista encoge el corazón. Durante décadas, el sello Universal fue absorbiendo disqueras legendarias como Decca, Chess, Polygram, Impulse o Island.

Canciones inéditas, artistas olvidados que nunca resucitarán. Los másteres son las grabaciones originales de las que se derivan los LP, los CD, los álbumes remasterizados.