Calor y cánticos, en la fiesta del fútbol europeo

Calor y cánticos, en la fiesta del fútbol europeo

Los aficionados del Tottenham y el Liverpool se fueron aproximando al escenario de la final de la Liga de Campeones, el estadio Metropolitano, desde el centro de la capital en un traslado marcado por el sofocante calor, los cánticos en el metro y la calle, y las personas en busca de entradas.

Después de haber pasado la mañana en las zonas de aficionados dispuestas en la Avenida de Felipe II, para los aficionados del Liverpool, y la plaza de Colón, para los del Tottenham, además de mezclados entre madrileños y turistas en la Puerta del Sol, la Plaza Mayor o la Plaza de Oriente, los aficionados de los dos equipos protagonistas emprendieron camino hacia el escenario de la final.

La Champions busca su nuevo rey inglés

La mañana se zanjó sin apenas incidentes, más allá de tres detenciones por venta de entradas falsas -la primera, una mujer que intentó vender dos localidades falsas por 8.400 euros, detectadas gracias a la sección de Documentoscopia de la Policía Nacional-, y la denuncia de una persona que pretendía volar un dron sobre el festival de la UEFA de la Plaza Mayor.

Tanto las dos líneas recomendadas para el traslado de ambas aficiones, la línea 5 (verde) para los aficionados de los Spurs y la 2 (roja) para los del Liverpool, como la línea 7 (naranja) que deja en la estación más cercana al estadio, contaron con los cánticos, algunos acompañados con golpes en el techo de los vagones, de los aficionados ingleses.

Una vez alcanzado el destino, el desierto. El tórrido terreno que rodea al Metropolitano, con unos árboles muy benjamines -colocados durante las últimas semanas- que ni siquiera aspiran a dar sombra, no podían ofrecer refugio de la radiación solar a los aficionados que se aproximaban a los controles de seguridad.

Sin entradas

Entre ellos, muchos carteles de Need tickets (Necesito entradas), aficionados de diferentes nacionalidades mostrando camisetas de sus selecciones (brasileños, colombianos, incluso iraquíes) y una banda de mariachis que desafiaban el sol implacable al ritmo de Sigo siendo el rey.

Los que sí contaban con la entrada, afortunados, tuvieron que buscar el acceso correcto en el amplio perímetro policial y pasar los tres anillos de controles: uno de examen de mochilas, el segundo de control de entradas para tener acceso al perímetro del estadio y el tercero ya para ingresar al edificio.

En el primero de ellos, la Policía Nacional detuvo a un ciudadano británico que llevaba sustancias estupefacientes y agredió a los agentes. El dispositivo policial para la final, con cerca de 5.000 efectivos, cuenta también con un dron, que sobrevuela durante la tarde el estadio, además de los helicópteros policiales.

A la sombra

Una vez superados los dos primeros controles, los aficionados del Tottenham se agrupaban en la zona norte del estadio y los del Liverpool en el área sur, todos ellos buscando desesperadamente una sombra en la que cobijarse, suerte en la que los Reds y los que entraban al estadio por la zona este lo tenían más fácil por la propia sombra del estadio.

Con pocos cánticos ya, reservados para el interior del campo y el pitido inicial del árbitro, muchos aficionados aprovechaban para descansar, incluso tumbados en el suelo, antes de ingresar a su localidad dentro del Estadio Metropolitano.

Todos ellos se preparan para la gran batalla deportiva entre Tottenham y Liverpool, la primera opción de un título de este calibre para los Spurs y la búsqueda de la sexta Orejona para los Reds. Un espectáculo que nadie se quiere perder, pese al calor, y para el que todos buscan su localidad Need tickets.

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