El clima político alemán se envenena

El clima político alemán se envenena

Alemania suele ser un país tranquilo. Pero también allí el clima político se envenena poco a poco. Un líder de un partido ultraderechista ha sido salvajemente agredido por tres individuos encapuchados. El mismo día en que se ha detenido al joven que hackeó los datos de cientos de políticos.

El diputado y líder regional en Bremen de Alternativa para Alemania (AfD), Frank Magnitz, resultó gravemente herido al ser atacado por varias personas,ayer domingo por la tarde.

El ataque se produjo hacia las 17.20 horas en las inmediaciones del teatro en la plaza Goethe de Bremen, en el norte del país.

AfD precisó que los atacantes golpearon a Magnitz con una viga de madera "hasta dejarlo inconsciente, y siguieron dándole patadas en la cabeza cuando ya se encontraba en el suelo". Frank Magnitz se encuentra gravemente herido en el hospital.

La policía, que busca posibles testigos de la agresión, parte de la base de que se trata de un ataque de trasfondo político. En las últimas semanas había habido en Sajonia varios ataques a oficinas de AfD sin que se registrasen heridos.

La formación ultraderechista responsabilizó de los hechos a activistas antifascistas radicales de izquierdas."¿Es esto lo que quieren las otras fuerzas políticas? ¿Es esta su idea de democracia? Una y otra vez la AfD es blanco de ataques de izquierdas que no son condenados o incluso son apoyados por los otros partidos", dijo la formación ultraderechista, que habla de "un día negro para la democracia en Alemania".

Un joven de 20 años "enojado" con la política, autor ciberataque

Un estudiante de 20 años sin preparación informática formal y "enojado" con la clase política es el autor confeso de uno de los mayores ciberataques perpetrados en Alemania, en el que se han visto afectados cientos de personajes públicos, como la canciller Angela Merkel.

El ministro alemán del Interior, Horst Seehofer, reveló hoy esta información tras la detención del que los investigadores consideran autor único de una filtración de 8,3 gigabites de datos personales de cerca de un millar de personas, desde números de teléfono y direcciones de correo electrónico a fotografías privadas y diálogos en aplicaciones para móviles.

El joven, del que no ha trascendido su identidad, vive en el domicilio de sus padres en Hesse (oeste de Alemania) y no actuó por una motivación política, sino por un desencanto general con la política y con las declaraciones de artistas, actores y periodistas a los que hackeó, según el perfil que han trazado de él las fuerzas de seguridad.

"No hay indicios" de que el joven perteneciera a la ultraderecha el presidente de la Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA), Holger Münch, hipótesis que se había barajado en un primer momento, al constatarse que entre los afectados había miembros de todos los partidos menos del ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).

Pese a no tener estudios específicos de informática, el joven logró piratear las cuentas de algunas de sus víctimas con un programa informático capaz de hacer saltar las contraseñas, pero no instaló software malicioso en los dispositivos informáticos de los afectados para espiarles, según el presidente de la BKA.

Los delitos de espionaje y publicación no autorizada de datos personales por los que se le investiga están penados en Alemania con hasta tres años de cárcel, aunque el joven, considerado menor de edad a efectos legales, se enfrentará probablemente sólo a medidas de tipo correctivo.

Esta filtración de datos personales ha sido el detonante para que un político en auge, el colider de los verdes alemanes, Robert Habeck, se marche de las redes sociales.

Se va tras alguna que otra metedura de pata en la red, porque ha llegado a la conclusión de que plataformas como Tuiter limitan la reflexión, entorpecen la labor política y le hacen más propenso a las polémicas.

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