Hoy, 12 de agosto, la península ibérica vive uno de los grandes acontecimientos astronómicos del siglo: un eclipse solar total que convierte el día en noche durante poco más de un minuto. En Madrid, la Plaza del Callao se convierte en el punto neurálgico de una retransmisión histórica, ya que desde la décima planta del Palacio de la Prensa se recibe la señal de un avión de Iberia que sobrevuela la península a 11.000 metros de altura.
Nunca antes se ha realizado una retransmisión en directo de un eclipse desde un avión de esta manera. Oriol, desde el Palacio de la Prensa, explica la magnitud del reto: "Callao es el epicentro, nunca mejor dicho, casi tocando la Puerta del Sol. En mi vida nunca he hecho una transmisión desde un avión. Para mí es un reto, yo creo que es un reto mundial".
La señal que llega desde el cielo se recibe en una pequeña antena instalada en la terraza del edificio, desde donde se puede contemplar todo el 'skyline' de Madrid. "Aquí tenemos una antena, poco más grande que un folio, y de aquí recibimos la señal de las mochilas que vienen del avión", nos explica Antonio.
En total, 93 personas viajan a bordo del vuelo IB1473, entre ellas el astrofísico Miquel Serra-Ricart y un equipo científico y técnico encargado de hacer posible esta retransmisión. El avión parte del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas y se sitúa a 11.000 metros de altura para garantizar la observación del eclipse y evitar uno de los grandes enemigos de este tipo de fenómenos: las nubes.
Serra-Ricart cuenta con una amplia experiencia persiguiendo eclipses. En 2003 ya sobrevoló la Antártida para observar una totalidad, pero reconoce que esta misión tiene un significado especial. "Lo que nunca se había hecho es, en un avión español, un eclipse español, sobre la península y que seamos los españoles los que llevemos todo: la organización, los cálculos de trayectoria, los experimentos…", explica el astrofísico antes de despegar.
Precisamente, uno de los grandes retos de esta misión es conseguir que el avión se encuentre exactamente en el punto adecuado en el momento de la totalidad. Serra-Ricart es también quien determina dónde deben colocarse las cámaras para conseguir las mejores imágenes. "Eso es fácil, lo difícil va a ser calcular la trayectoria. Es como el problema de los trenes: uno sale de Palencia, otro de Madrid y uno va a una velocidad y hay que calcular el punto de encuentro", explica.
La retransmisión cuenta además con un importante despliegue técnico. Myriam Pedrero es la realizadora y se encarga de coordinar una señal formada por cuatro cámaras y un telescopio. "Voy a estar realizando la señal para tener pocos megas y que abajo puedan distribuirla al mundo entero", explica. Detrás de la operación hay un amplio equipo en el que participan técnicos, científicos, pilotos y la propia compañía aérea.
Para Pedrero, recibir la propuesta de participar en esta misión supuso inicialmente cumplir un sueño, aunque reconoce que la magnitud del proyecto ha superado todas las expectativas. "Pensé que se había cumplido un sueño, pero luego, cuando nos hemos metido en harina, lo que he pensado es: cuidado con lo que sueñas, porque se ha convertido en un evento muy grande", señala. Ahora, el objetivo es disfrutarlo como un gran acontecimiento televisivo.
Mientras el avión persigue la sombra de la Luna sobre la península, en pleno centro de Madrid, el Palacio de la Prensa se convierte en la conexión entre el cielo y la ciudad. Desde Callao, la señal del eclipse llega directamente desde los 11.000 metros de altura para que este momento histórico pueda contemplarse desde Madrid y llegar a espectadores de todo el mundo.