David Martín Gómez presenta su libro 'Regálame una sonrisa'

Sin duda, no puede haber nada más duro para un padre que perder a un hijo. Ese dolor sin embargo sirvió a David Martin Gómez para reencontrase con la vida a través del sufrimiento. De todo ello habla en su libro “Regálame una sonrisa”, que cuenta con el prólogo escrito por Irene Villa.

El libro tiene un subtítulo que nos sitúa sobre el tema que trata: ‘Perder a mi hijo, la lección que me ha dado la vida’. Un tema por lo tanto muy duro, pero tratado desde un lado positivo. El escritor asegura que “no tenemos el súperpoder de dar vida, pero sí de dar sonrisas, y la vida con sonrisas es mucho mejor”.

Todo iba bien hasta que llegó la noticia

David dice no creer en la suerte “pero si creyera, pensaría que está siempre de mi lado, pero llega un buen día en que te recuerda que eres mortal y de pronto todo cambia”.

Cuando eres joven, nos cuenta David, “te dedicas a pedir, a pedir y a pedir, y la vida te va dando, hasta que te pasa esto… pero el sufrimiento es el primer paso a la felicidad. Te das cuenta de lo que tenías y tienes. Tienes que reconocer el sufrimiento para darte cuenta de lo feliz que eras y de lo feliz que eres”.

"El sufrimiento es el primer paso a la felicidad. A través del sufrimiento te das cuenta de lo feliz que eras y lo feliz que eres"

El autor del libro nos dice que no se trata de un libro de autoayuda, pero sí le gustaría que ayudara a alguien “Es una lección de vida, y es una historia única”.

En cuanto al diagnóstico de la enfermedad de su hijo, David pide más humanidad. “La doctora nos dijo que nuestro hijo tenía cáncer, y ya. Ni un gesto de calidez ni de humanidad. Sí pido que pusieran algo más de sensibilidad, porque luego los recuerdos se quedan ahí”.

De todo, David se queda con el regalo que les dejó su hijo, en forma de mensaje: “Mi hijo, al final , nos enseñó a mi mujer y a mí que la vida merece la pena vivirla, porque él en cualquier momento y en cualquier situación, peleaba por ella. La actitud que teníamos antes era la de vivir pero sin saber que su muerte estaba ahí”.

David ha terminado leyendo la carta que dedica a su hijo en el libro, en donde le agradece los años que les regaló de vida y en donde le asegura que está seguro de que se volverán a encontrar en algún lado.