Un estudio publicado por la Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas) prevé una destrucción bruta de empleo en España de entre 1,7 y 2,3 millones de puestos de trabajo en el horizonte de 10 años (2025-2035) por el auge de la inteligencia artificial (IA), con especial incidencia en grupos de empleados administrativos y técnicos de nivel medio y superior.
Este es el escenario central que prevé el estudio 'Inteligencia artificial y mercado de trabajo en España: Exposición ocupacional, efectos sobre el empleo y adopción empresarial', realizada por el director de Estudios Financieros de Funcas, Francisco Rodríguez.
En el escenario optimista, la destrucción estimada se reduce a aproximadamente 700.000 puestos y en el pesimista podría superar los 3,5 millones. Esta amplitud refleja la incertidumbre genuina sobre el ritmo de adopción tecnológica y la velocidad a la que las empresas rediseñarán sus procesos.
España, que se encuentra en una posición de exposición media-alta en adopción de IA respecto a la OCDE (27,4% frente al 26% de media), cuenta con un riesgo real de automatización significativamente inferior a la media (5,9% frente al 12%). "Esta diferencia, atribuida a la estructura ocupacional española y al mayor peso de las tareas interpersonales y físicas, no debe interpretarse como inmunidad al desplazamiento laboral, sino como un factor que puede moderar su ritmo", avisa Funcas.
La destrucción estimada no implica que todos esos puestos desaparezcan en bloque, sino que ese volumen de tareas -actualmente realizadas por trabajadores- podría ser ejecutado por sistemas de IA. La realidad será una combinación de reducción de plantillas en renovaciones de contratos, menor contratación de sustituciones y reorganización de funciones dentro de puestos que permanecen.
Junto al canal de sustitución, hay dos fuerzas positivas sobre el empleo: la complementariedad y la creación de nuevas ocupaciones. Los efectos de complementariedad -que aumentan la productividad sin destruir empleo- afectan a un colectivo estimado de entre 2,8 y 3,5 millones de trabajadores, y los efectos de creación de nuevas ocupaciones también son significativos (1,61 millones de nuevas ocupaciones en el horizonte 2023-2033), aunque su distribución es desigual y su acceso depende de niveles educativos más elevados. La cuestión de si la creación compensará la destrucción en términos netos es todavía abierta y depende de la velocidad de los procesos de formación y reasignación laboral.
Hasta ahora, el análisis sectorial revela que la adopción está concentrada en sectores intensivos en información y con mayor proporción de ocupaciones de cuello blanco. El sector TIC lidera la adopción con el 58,7%, seguido por los servicios (25,7%), la industria (17,5%) y la construcción (11,4%).