La estación de BOOTES-3, en la Isla Sur de Nueva Zelanda. Imagen cedida por el Instituto de Astrofísica de Andalucía/Consejo Superior de Investigaciones Científicas. | Instituto de Astrofísica de Andalucía
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España es desde este martes el primer país del mundo con una red de telescopios robóticos global. La red, que se construido replicando la estación de Málaga al resto del planeta, será un recurso único para vigilar el cielo y apoyar las observaciones de las misiones y los satélites.

La red BOOTES (por sus siglas en inglés) tiene estaciones en Nueva Zelanda, China, México, Sudáfrica, Chile y España (dos instalaciones) y ha sido desarrollada por el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) y la Universidad de Málaga, en colaboración con el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) y la Universidad de Huelva (sur).

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BOOTES podrá observar rápidamente y de forma autónoma fuentes transitorias, es decir, objetos astrofísicos que no se ven continuamente, sino que emiten luz de forma breve, intensa y repentina, como los estallidos de rayos gamma (GRBs), las explosiones más violentas del Universo desde el Big Bang, capaces de liberar en pocos segundos una cantidad de energía comparable a la que emitiría el Sol en toda su vida.

Los GRBs suelen detectarse con satélites que, al captarlos, informan a la comunidad científica del hallazgo. Desde ahora, BOOTES será "un complemento idóneo" en esa labor de observación.

Además esta red de telescopios robóticos de muy rápido apuntado observará fuentes emisoras de neutrinos y ondas gravitacionales, e incluso de objetos como cometas, asteroides, estrellas variables o supernovas, y vigilará el cielo haciendo seguimiento de basura espacial y de los objetos potencialmente peligrosos que puedan suponer una amenaza para nuestro planeta.

VEINTICINCO AÑOS DE ESFUERZO CONTINUADO

"BOOTES es el resultado de casi 25 años de esfuerzo continuado" y su culminación ha sido "un hito científico", destaca en declaraciones a EFE Alberto J. Castro-Tirado, investigador del IAA-CSIC y responsable del proyecto desde 1998.

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"La red que había estaba incompleta (le faltaban dos de las tres estaciones del hemisferio sur). Ahora, con las nuevas estaciones de Sudáfrica y Chile, ya podrá ser explotada con todo su potencial y beneficiar a numerosos grupos de investigación, tanto en España como en los países donde se ubican el resto de estaciones", explica el investigador malagueño.

En la práctica, BOOTES funcionará como un único observatorio pero con "siete ojos" (las siete estaciones) que serán coordinadas desde el IAA.

Además, al ser una red global con estaciones distribuidas en distintos husos horarios, la red podrá abarcar los dos hemisferios y vigilar el cielo incluso aunque haga mal tiempo en algunas de las instalaciones, apunta Castro-Tirado.

VARIOS DESCUBRIMIENTOS CIENTÍFICOS

Hasta ahora, las observaciones de la red BOOTES han dado lugar a varios descubrimientos científicos. Uno de los observatorios (el de México) fue el único emplazamiento del hemisferio norte que logró observar en 2017 el evento GW170817, la quinta detección de la historia de ondas gravitatorias.

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El fenómeno causante de esa emisión -la fusión de dos estrellas de neutrones- permitió el primer estudio simultáneo en luz y ondas gravitatorias por vez primera e inauguró una nueva era en la astronomía.

Además, BOOTES contribuyó en 2020 a identificar la fuente original de unas ráfagas de radio de muy corta duración en la Vía Láctea. Esos estallidos de radio surgían de un magnetar, una estrella de neutrones con un campo magnético muy intenso, según describieron los científicos en varios artículos en Nature.

Un año más tarde, Nature publicaba otro trabajo en el que Castro-Tirado había logrado medir los pulsos en el brillo de un magnetar durante los instantes de mayor energía.

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Con la finalización de BOOTES, España se ha convertido en el primer país del mundo con una red de telescopios robóticos en los cinco continentes, un hito que ha logrado incluso antes que EEUU y Rusia, que todavía carecen de estaciones en Asia (en el caso de EEUU) y en Oceanía (en el caso de Rusia).