La lucha contra el narcotráfico en las costas andaluzas vuelve a situarse en el centro del debate. Los agentes y las asociaciones profesionales de la Guardia Civil denuncian que las organizaciones criminales son cada vez más violentas y cuentan con medios y armamento muy superiores a los disponibles para los efectivos que las persiguen.
El último episodio que ha elevado la tensión se ha producido en Huelva. Esta semana, la Guardia Civil ha detenido a diez personas después de que una organización dedicada al narcotráfico disparara contra una patrullera durante la persecución de una narcolancha. Los agentes respondieron al ataque y uno de los presuntos integrantes de la organización resultó herido. En el operativo posterior se intervinieron casi seis toneladas de hachís.
El suceso llega pocos días después del triple crimen registrado en Isla Cristina, donde tres personas, entre ellas un menor y una mujer embarazada, murieron en un tiroteo. La investigación apunta inicialmente a un posible ajuste de cuentas entre clanes enfrentados, aunque las diligencias permanecen abiertas.
Dos agentes muertos en Huelva durante una persecución
El recuerdo de la tragedia del pasado mes de mayo sigue muy presente entre los agentes. Dos guardias civiles murieron el 8 de mayo durante la persecución de una narcolancha frente a la costa de Huelva, después de que colisionaran las dos embarcaciones del Servicio Marítimo que participaban en el operativo. Otros dos agentes resultaron heridos.
El suceso reabrió las críticas de las asociaciones profesionales, que cuestionaron los medios disponibles para afrontar operaciones contra organizaciones de narcotraficantes cada vez más profesionalizadas y violentas.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, negó entonces que la tragedia se debiera a una falta de medios y defendió que desde 2018 se han incrementado los recursos destinados a combatir el narcotráfico. Marlaska aseguró que actualmente hay un 20% más de efectivos y que se han adquirido 20 embarcaciones.
Barbate, otro punto de inflexión
La tensión entre los agentes y el Ministerio del Interior viene de lejos. En febrero de 2024, dos guardias civiles murieron en Barbate después de que una narcolancha embistiera su embarcación. El suceso provocó una fuerte reacción dentro del cuerpo y numerosas críticas a la gestión del Ministerio del Interior.
Tras la tragedia de Huelva, el malestar volvió a hacerse visible. Marlaska fue recibido con silbidos y abucheos en la Academia de la Guardia Civil de Baeza, donde reconoció el dolor y la rabia de los agentes por la muerte de sus compañeros.
Las principales asociaciones profesionales han reclamado más recursos y han cuestionado distintas decisiones relacionadas con la lucha contra el narcotráfico. Algunas de ellas han llegado a pedir la dimisión del ministro del Interior.
Un problema que trasciende a Cádiz y Huelva
El debate sobre los medios de la Guardia Civil se suma a otras controversias que afectan al Ministerio del Interior y a la cúpula del instituto armado. En el Congreso, la oposición ha utilizado la muerte de los agentes de Huelva y Barbate para reclamar responsabilidades políticas y exigir un refuerzo de los dispositivos contra el narcotráfico.
Mientras tanto, las fuerzas de seguridad continúan enfrentándose a organizaciones criminales que, según las autoridades y expertos, disponen de armas de gran potencia y estructuras cada vez más profesionalizadas. La fiscal antidroga de Andalucía ha advertido recientemente del uso de fusiles de asalto y armas de guerra por parte de estas redes.
El Gobierno defiende su estrategia y asegura que se han reforzado los recursos. Las asociaciones de guardias civiles, sin embargo, consideran que la dimensión de la amenaza exige más medios, mayor protección y una respuesta acorde con la capacidad de las organizaciones criminales.