Vídeo: REDACCIÓN | Foto:Telemadrid
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Se cumple una semana de intensa búsqueda de los hermanos Moñiz, dos conocidos butroneros que se escaparon de la prisión de Valdemoro.

Telemadrid ha accedido a más detalles de su fuga y de su vida en prisión, como que hacían puzzles y utilizaron para bajar los muros cuerdas que fabricadas con bolsas de basura.

Los hermanos Moñiz fabricaron una rudimentaria copia de la llave con un trozo de aluminio y una ganzúa como expertos butroneros que son.

Y paciencia no les falta, ya habían confeccionado un puzzle de 20 mil piezas que está en la prisión.

Dos hermanos reclusos se fugan de la cárcel de Valdemoro

Los dos hermanos estaban destinados como ordenanzas en el módulo 9 de la prisión. Eran muy colaborativos.

Entraron con la ganzúa varias veces en el cuarto de maletas.

Aprovecharon para romper con una sierra de unos 10 centímetros, ya localizada, los barrotes de la ventana a través de la cual salieron al exterior del módulo en la tarde del sábado.

Además, dejaron la ganzúa para bloquear la puerta cuando llegasen los funcionarios.

Elaborada planificación

Consiguieron también con precisión y paciencia elaborar una soga trenzando bolsas de basura industriales, de las que se utilizan en la prisión.

Con todo ello, los dos hermanos y un tercer interno recorrieron el centro a través de los tejados de varios módulos sin ser detectados hasta llegar a la última valla del perímetro penitenciario. Ese tercer interno sí fue detenido.

Los funcionarios denuncian que hay poca luz en todo el recinto.

Las pesquisas apuntan a que un vehículo, que no fue detectado por las cámaras de la prisión, les esperaba en las cercanías para facilitar la huida.

Dos funcionarios para 78 personas

Además, en el momento de la fuga sólo había dos funcionarios de prisiones para 78 personas en ese módulo.

Según El País, un informe de la empresa de mantenimiento de la alarma del perímetro del penal, revela que se disparó el al menos cinco ocasiones durante el tiempo en el que los dos reclusos estuvieron junto a la valla final para saltarla y evadirse.

Sonaron durante 16 minutos, pero nadie acudió pensando que eran falsas alarma. Grave concatenación de errores.