Los ceutíes han mostrado su indignación contra el Gobierno y contra el presidente Pedro Sánchez durante su u visita a la ciudad. Cientos de personas le han pitado y abucheado a su llegada al helipuerto y cuando acudía a la Asamblea autonómica donde se ha reunido con las autoridades de Ceuta.
La Policía, en previsión de incidentes, había vallado todo el recorrido del presidente para evitar que se le acercaran, e incluso se ha enfrentado a algunos manifestantes.
El presidente ha aterrizado en la ciudad autónoma acompañado de un amplio dispositivo de seguridad, con presencia de Policía Nacional y Guardia Civil en las inmediaciones del helipuerto, donde se habían concentrado decenas de personas, entre ellas feriantes que protestaban por el cierre de la Feria de Ceuta. En un ambiente caldeado, los asistentes han acusado a Sánchez de "arruinar la hostelería", "vender a España" y "desproteger la frontera", además de calificarle de "hijo de puta", y también han lanzado cánticos homófobos dirigidos al titular del Interior, Fernando Grande-Marlaska que le acompañaba en el desplazamiento.
También se han vivido momentos de tensión entre los manifestantes y la Policía Nacional, que han intervenido contra algunos de los asistentes a la salida del vehículo oficial de Sánchez del helipuerto, provocando además el rechazo del resto de los ciudadanos que se quejaban en el lugar.
Con insultos y gritos de "dimisión" ha sido recibido por más de un centenar de ciudadanos que se ha concentrado a las puertas del Ayuntamiento adonde Sánchez ha llegado para mantener una reunión con el presidente de la Ciudad, Juan Jesús Vivas (PP), el delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez, y efectivos de la Policía Nacional y la Guardia Civil.
"Ceuta no se vende", "Presidente dimisión" han sido algunos de los gritos de los ceutíes agolpados en las inmediaciones del Ayuntamiento, donde la Policía Nacional había acordonado la zona.
Desde este jueves, casi 50.000 personas han accedido de forma irregular en la ciudad, que tiene 84.000 habitantes y cuyos comercios, bares y restaurantes permanecen cerrados, en un clima de preocupación.
Pedro Sánchez ha calificado lo sucedido en Ceuta como una violación de la integridad territorial de España que merece la máxima condena y rechazo.
La atribuye a una lectura interesada de la sentencia del Tribunal Supremo que impide devoluciones en caliente si no se traspasa ninguna frontera física, y se abre a estudiar si hay que reformar la ley de Extranjería.
Asegura que el Gobierno esta volcándose con Ceuta pese al descontento que ha podido constatar durante toda su estancia en Ceuta.
A la espera de posibles reformas legales, Sánchez ha explicado que se va a dar una respuesta "coyuntural" y se ha solicitado a la empresa Sasemar, encargada de salvamento marítimo, que despliegue boyas en el espigón, a manera de barrera de contención visible que marcaría la línea fronteriza y que puede facilitar el cumplimiento de la ley y de la sentencia desde el punto de vista administrativo.
Tras insistir en que se van a agilizar los expedientes de expulsión, ha señalado que muchos de los migrantes que han entrado en los últimos días y horas están ya volviendo a Marruecos. Y ha apuntado que se está haciendo una labor de información para que quienes están lejos de la frontera sepan que pueden regresar voluntariamente.
Sánchez ha hecho hincapié en el descenso de las entradas irregulares de migrantes en los últimos años hasta el "repunte" registrado en Ceuta y ha elogiado la cooperación institucional.
El número de cadáveres encontrados en las últimas horas en la costa de la ciudad española de Ceuta tras la entrada masiva de personas procedentes de Marruecos asciende ya a 43, informaron a EFE fuentes policiales.
El presidente de Ceuta, Juan Vivas, ha reprochado este viernes al Gobierno de España que su respuesta a la entrada masiva desde Marruecos ha sido "tardía" e "insuficiente". "No ha sido la adecuada. Tardía porque se pudo actuar antes, porque había indicios y advertencias de lo que podía ocurrir. Algunas de ellas formuladas por el Gobierno de la Ciudad", ha afirmado.
El jefe del Ejecutivo local ha manifestado que la reacción del Estado a una crisis que, según ha dicho, ha "colapsado" la ciudad "no ha sido la adecuada. "Se pudo actuar antes porque había indicios y advertencias de lo que podía ocurrir, advertencias algunas de ellas formuladas por el propio gobierno de la ciudad y de manera insistente", ha afirmado.
Vivas ha cifrado este viernes en 60.000 los inmigrantes que han accedido a la ciudad en las últimas 24 horas y ha asegurado que la ciudad está "colapsada" y ha criticado la lentitud e ineficacia de la gestión del Gobierno nacional.
A su juicio, lo ocurrido ha puesto de manifiesto una "extrema vulnerabilidad" estructural de Ceuta que "requiere reformas de fondo, tanto en materia de infraestructuras y medios como de normativa", con la implicación del Estado y de la Unión Europea.
Vivas ha afirmado que la sensación entre los ceutíes es de "inseguridad, inquietud, impotencia y, en algunos casos, abandono", por lo que ha pedido dejar al margen las diferencias políticas para exigir al Gobierno de la Nación una actuación inmediata y ha reclamado un refuerzo proporcional de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y la movilización del Ejército, medidas que, según ha recordado, ya fueron solicitadas por unanimidad por la Junta de Portavoces de la Asamblea.
El rey Felipe VI mantuvo anoche conversaciones con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y con el presidente de Ceuta, Juan Vivas, para analizar la crisis migratoria en la ciudad autónoma tras la entrada irregular por el mar de miles de personas procedentes de Marruecos.