Más de cuatro décadas de investigación han convertido a La Hiruela en un referente para el estudio del papamoscas cerrojillo, una pequeña ave cuyo comportamiento reproductivo ha sido analizado durante generaciones.
Los investigadores han podido seguir a los ejemplares durante años y estudiar aspectos como su comportamiento reproductivo, ya que son monógamos durante la época de reproducción.
Este seguimiento ha permitido construir un árbol genealógico de hasta 14 generaciones. Para ello, los ejemplares son sometidos a un completo análisis que incluye muestras de sangre, mediciones y el estudio de su peso, entre otros parámetros.
Esta especie está ligada a los bosque maduros y densos situados por encima de los mil metros de altitud. Durante su paso migratorio, ocupa hábitats muy diversos que van desde otros tipos de bosques hasta parques y jardines.
El papamoscas también está presente en lugares emblemáticos como la Catedral de Burgos, donde se le rinde homenaje cada vez que dan las horas en punto.