Tras la denegación por parte de la Liga del aplazamiento del partido de este jueves entre el Rayo Vallecano y el Alavés, la frustración y el enfado de los aficionados rayistas va en aumento. El dilema está sobre la mesa: apoyar al equipo de sus amores o boicotear el partido en el “exilio” y manifestar así su rechazo radical a la gestión del presidente Raúl Martín Presa.
Algunos han acudido la mañana de este jueves a recoger las entradas de sus abonos, pero desanimados e indignados. Otros creen que es mejor dejar las gradas de Butarque vacías. Las pintadas, repartidas por todo el barrio, reflejan la oposición a la gestión de la directiva rayista.
La directiva del Alavés no acudirá al palco de Butarque
Por otro lado, el Alavés ha desmentido este jueves la versión del Rayo Vallecano sobre la venta de entradas a la afición vitoriana para el partido de este jueves en Butarque, al que no podrán ir los hinchas alaveses porque se les han negado las entradas.
Ante el malestar en el Alavés, el Rayo aseguró el miércoles por la noche en un comunicado que han sido "circunstancias excepcionales" las que han impedido la puesta a disposición de las entradas, subrayando que ha tenido "una máxima disposición y colaboración para facilitar la presencia" de aficionados albiazules en el partido, pero que ha sido imposible por protocolos de seguridad.
En otro comunicado, el Alavés rechazó “de manera rotunda” la tesis del equipo madrileño, y, especialmente, la afirmación de que haya existido en todo momento una máxima disposición y colaboración para facilitar la presencia de aficionados albiazules en el partido.
El club vitoriano explicó que, “pese a la insistencia del Deportivo Alavés y a las reiteradas gestiones realizadas durante los días previos, el Rayo Vallecano fue demorando la respuesta hasta que, finalmente, en la mañana del miércoles trasladó expresamente al Deportivo Alavés que no habría disponibilidad para la afición visitante, impidiendo así que los seguidores albiazules pudieran adquirir localidades para acompañar y animar al equipo”.
En protesta por esta falta de entradas, la Junta directiva del Alavés no irá al palco de Butarque (Leganés), donde se jugará el partido debido a los problemas de seguridad que presenta el estadio de Vallecas, por los que la Comunidad de Madrid -propietaria del recinto- suspendió sus actividades.