Es la euforia de los madrileños con el triunfo de España ante Austria. La Plaza de Colón en Madrid y Parque Sur en Leganés se llenaron de aficionados para seguir la eliminatoria y animar a la selección.
Aunque la noche empezó con nervios, el contundente 3-0 terminó despejando las dudas de la afición. La selección española conquista y enamora y el goleador, Oyarzábal, levanta pasiones. Muchos ya se atreven a soñar con la segunda estrella. "Vamos a ganar el Mundial" era la frase más repetida.
Bastan noventa minutos para convertir el fatalismo en entusiasmo desatado. En las caras se notan las ganas y los fantasmas de las eliminatorias pasadas. Alguno casi se come la bandera de los nervios. El gol anulado de Cucurella sirve de ensayo para el primero de Oyarzabal. Y así se puede llegar al descanso con un balón de oxígeno.
Llegamos a octavos con la confianza recuperada. Hay quien busca rival para la final. No importa tanto el rival como la confianza en uno mismo.