La calle Pelayo ha vuelto a convertirse en el escenario de una de las citas más esperadas y divertidas del Orgullo de Madrid. La mítica Carrera de Tacones ha celebrado este jueves su 27ª edición reuniendo a decenas de participantes dispuestos a desafiar el equilibrio, la velocidad y el sentido del humor sobre plataformas de vértigo.
Presentada por la inigualable Chumina Power, la prueba volvió a llenar de color, fantasía y glamour el corazón de Chueca. Lejos de ser una carrera convencional, los concursantes tuvieron que completar el recorrido luciendo tacones de hasta 15 centímetros y superar diferentes retos antes de alcanzar la línea de meta.
A mitad del recorrido, los participantes tuvieron que detenerse en un peculiar puesto de avituallamiento para conseguir un bolso y un vestido con los que continuar la competición. Más adelante les esperaba una segunda parada obligatoria para dar el toque final al estilismo: pintarse los labios antes de afrontar los últimos metros.
Entre caídas, remontadas imposibles y grandes dosis de espectáculo, el público congregado a ambos lados de la calle Pelayo animó sin descanso a los corredores, convirtiendo la prueba en una auténtica fiesta al aire libre.
La competición volvió a demostrar por qué se ha consolidado como uno de los grandes clásicos del Orgullo madrileño. Una mezcla única de deporte, humor, reivindicación y creatividad que, año tras año, logra arrancar sonrisas tanto a participantes como a espectadores.
Con el éxito de esta 27ª edición, la Carrera de Tacones reafirma su condición de evento imprescindible dentro de la programación del Orgullo de Madrid, manteniendo intacto el espíritu festivo y transgresor que la ha convertido en una de las imágenes más reconocibles de estas celebraciones.