La precariedad laboral se convierte en el principal estigma de la juventud. El 74% de los jóvenes ha trabajado sin contrato en algún momento de su vida. Las dificultades para acceder a una vivienda o la falta de posibilidades para independizarse hace que se sientan "atrapados". Son las conclusiones de un informe de Ayuda en Acción.
Actualmente dos de cada diez jóvenes trabajan sin contrato ni cotización. Seis de cada diez realizan prácticas no remuneradas... y es que, el 74% de los menores de 30 años ha tenido un contrato precario. Sienten estar en una sociedad carente de oportunidades.
La situación laboral les hace entrar en un bucle, el de no poder emanciparse, siete de cada diez sigue viviendo con sus padres, en el hogar familiar y sin poder construir su propio proyecto de vida. Las dificultades económicas, dicen, les impiden socializar, formar parte de un colectivo. El propio ejecutivo reconoce necesario un cambio radical y urgente.
Una generación que se define como excluida y atrapada. Cuyas secuelas hacen mella en la salud mental de 5 de cada 10 jóvenes.